Guía completa sobre las enfermedades, lesiones, medicamentos y otros factores que pueden provocar zumbidos en los oídos
El tinnitus, también conocido como acúfeno, es un fenómeno auditivo que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se manifiesta mediante la percepción de sonidos que no proceden de una fuente externa, como zumbidos, pitidos, silbidos, chasquidos, rugidos o incluso sonidos similares a los de un motor.
Aunque muchas personas relacionan este problema exclusivamente con la exposición a ruidos fuertes, la realidad es bastante más compleja. El tinnitus puede estar relacionado con alteraciones del oído interno, pérdida auditiva, traumatismos, medicamentos, problemas circulatorios, enfermedades neurológicas y diferentes condiciones que afectan al funcionamiento del organismo.
También existen personas que desarrollan acúfenos sin que las evaluaciones médicas consigan identificar una causa concreta.
Conocer los posibles desencadenantes es importante, no solamente para comprender mejor este síntoma, sino también para identificar aquellos casos en los que existe una enfermedad o alteración que puede recibir tratamiento.
A continuación, repasamos las principales causas conocidas y otras condiciones menos frecuentes que también se han relacionado con el tinnitus.
1. Exposición al ruido y traumatismo acústico
La exposición a sonidos demasiado intensos es una de las causas más conocidas del tinnitus.
Los ruidos fuertes pueden lesionar las delicadas estructuras del oído interno, especialmente las células ciliadas de la cóclea, encargadas de transformar las vibraciones sonoras en señales eléctricas que posteriormente llegan al cerebro.
Entre las situaciones que pueden provocar daños auditivos se encuentran:
- Disparos de armas de fuego.
- Explosiones y detonaciones.
- Maquinaria industrial.
- Conciertos y espectáculos musicales.
- Auriculares utilizados a volúmenes elevados.
- Herramientas eléctricas y motores.
- Exposición prolongada al ruido laboral.
- Fuegos artificiales y petardos.
- Ambientes militares y policiales con elevada contaminación acústica.
El daño puede producirse después de una exposición prolongada a ruidos moderadamente intensos o como consecuencia de un sonido extremadamente fuerte en un periodo muy corto.
En algunos casos, el tinnitus aparece inmediatamente después del episodio. En otros, puede desarrollarse posteriormente y acompañarse de pérdida auditiva, sensibilidad al sonido o sensación de oído tapado.
2. Pérdida auditiva relacionada con la edad
La presbiacusia es la pérdida progresiva de audición asociada al envejecimiento.
Con el paso de los años, las estructuras del sistema auditivo pueden experimentar cambios degenerativos que afectan a la capacidad de percibir determinados sonidos, especialmente las frecuencias más agudas.
Esta pérdida auditiva está fuertemente relacionada con el tinnitus. De hecho, muchas personas comienzan a escuchar zumbidos cuando empiezan a experimentar dificultades para escuchar determinadas frecuencias.
Sin embargo, es importante aclarar que no todas las personas con pérdida auditiva desarrollan acúfenos y que también existen personas con tinnitus cuya audiometría convencional muestra resultados normales.
3. Medicamentos que pueden provocar tinnitus
Determinados medicamentos pueden producir tinnitus como efecto secundario. En algunos casos, el riesgo aumenta cuando se utilizan dosis elevadas, durante periodos prolongados o en combinación con otros fármacos.
Entre los medicamentos relacionados con este fenómeno se encuentran:
Antiinflamatorios y analgésicos:
- Aspirina, especialmente en dosis elevadas.
- Ibuprofeno.
- Naproxeno.
- Otros antiinflamatorios no esteroideos.
Antibióticos:
- Gentamicina.
- Tobramicina.
- Amikacina.
- Otros antibióticos aminoglucósidos.
Medicamentos utilizados contra el cáncer:
- Cisplatino.
- Carboplatino y otros agentes con potencial ototóxico.
Diuréticos:
- Furosemida.
- Bumetanida.
- Otros diuréticos de asa.
Medicamentos contra la malaria:
- Quinina.
- Cloroquina.
Otros medicamentos:
- Algunos antidepresivos.
- Determinados medicamentos utilizados en tratamientos oncológicos.
- Algunos fármacos utilizados en enfermedades cardiovasculares.
La relación entre medicamentos y tinnitus puede variar considerablemente. Algunos producen efectos temporales, mientras que otros pueden ocasionar lesiones auditivas que persisten después de finalizar el tratamiento.
También es importante señalar que no todos los medicamentos de una misma familia presentan el mismo riesgo.
Ninguna persona debe suspender un tratamiento por su cuenta al sospechar que está relacionado con el tinnitus. La decisión debe tomarse con el profesional que lo prescribió.
4. Enfermedades y alteraciones del oído externo y medio
No todos los casos de tinnitus se originan en el oído interno. Existen problemas que afectan al conducto auditivo, el tímpano y los pequeños huesos del oído medio que también pueden desencadenar este síntoma.
Entre ellos destacan:
Tapón de cerumen: la acumulación excesiva de cera puede bloquear el conducto auditivo, reducir la audición y producir zumbidos.
Otitis externa: es una infección o inflamación del conducto auditivo externo que puede acompañarse de dolor, secreciones y tinnitus.
Otitis media: la acumulación de líquido o la inflamación detrás del tímpano puede provocar sensación de presión, pérdida auditiva y acúfenos.
Perforación del tímpano: una lesión en la membrana timpánica puede modificar la transmisión del sonido y producir tinnitus.
Otosclerosis: es una enfermedad que provoca un crecimiento óseo anormal alrededor de los huesecillos del oído medio, dificultando la transmisión del sonido.
Colesteatoma: se trata de un crecimiento anormal de tejido epitelial en el oído medio que puede dañar las estructuras auditivas.
Disfunción de la trompa de Eustaquio: puede generar presión, sensación de oído tapado, cambios auditivos y, en determinadas circunstancias, tinnitus.
Cuerpos extraños en el conducto auditivo: pueden obstruir el paso del sonido y provocar molestias auditivas.
Problemas de ventilación del oído medio: determinadas alteraciones de la presión y la presencia de líquido pueden acompañarse de acúfenos.
5. Enfermedades del oído interno
El oído interno contiene estructuras fundamentales para la audición y el equilibrio. Las alteraciones que afectan a esta región pueden estar relacionadas con diferentes formas de tinnitus.
Entre las enfermedades más importantes se encuentran:
Enfermedad de Ménière: es un trastorno del oído interno que puede provocar episodios de vértigo, pérdida auditiva fluctuante, sensación de presión en el oído y tinnitus.
Hidropesía endolinfática: consiste en una alteración relacionada con el aumento del volumen o la presión del líquido endolinfático del oído interno. Puede estar asociada a síntomas similares a los de la enfermedad de Ménière.
Laberintitis: es una inflamación del laberinto del oído interno que puede provocar vértigo, problemas de equilibrio y alteraciones auditivas.
Neuritis vestibular: afecta al nervio vestibular y provoca vértigo intenso. No suele causar pérdida auditiva ni tinnitus por sí misma, aunque puede confundirse con otros trastornos del oído interno.
Fístula perilinfática: es una comunicación anormal que permite la salida de líquido del oído interno hacia el oído medio. Puede aparecer después de traumatismos, cambios bruscos de presión o determinados procedimientos.
Lesiones de las células ciliadas: el deterioro de estas células puede alterar la transmisión de las señales auditivas y estar relacionado con el desarrollo de tinnitus.
6. Problemas de la mandíbula, cuello y columna cervical
Existe una modalidad conocida como tinnitus somatosensorial, en la que las señales procedentes de músculos, articulaciones y nervios del cuerpo pueden influir en la actividad de las vías auditivas.
En estos casos, el tinnitus puede cambiar de intensidad o características al mover la mandíbula, girar el cuello, apretar los dientes o presionar determinados músculos.
Entre los problemas relacionados se encuentran:
- Disfunción de la articulación temporomandibular (ATM).
- Bruxismo o rechinamiento involuntario de los dientes.
- Tensión muscular mandibular.
- Contracturas cervicales.
- Lesiones musculares del cuello.
- Traumatismos cervicales.
- Alteraciones de la postura.
- Latigazo cervical después de accidentes.
- Determinadas alteraciones de la columna cervical.
Es importante aclarar que encontrar una contractura o un problema cervical no demuestra automáticamente que esa sea la causa del tinnitus. La relación debe evaluarse teniendo en cuenta los síntomas y la exploración clínica.
7. Problemas circulatorios y vasculares
Algunas alteraciones del flujo sanguíneo pueden producir un tipo particular de tinnitus conocido como tinnitus pulsátil.
A diferencia del zumbido continuo que muchas personas describen, este suele manifestarse como un sonido rítmico, parecido a un latido, un golpeteo o un soplido que puede coincidir con el pulso cardíaco.
Entre las posibles causas se encuentran:
- Hipertensión arterial.
- Aterosclerosis.
- Estrechamientos de las arterias carótidas.
- Malformaciones arteriovenosas.
- Fístulas arteriovenosas durales.
- Alteraciones del flujo sanguíneo venoso.
- Estenosis de los senos venosos intracraneales.
- Divertículos de los senos venosos.
- Dehiscencia del seno sigmoideo.
- Bulbo yugular alto o anómalo.
- Tumores vasculares del oído medio, como el paraganglioma.
- Disección de las arterias cervicales.
- Aneurismas y otras anomalías vasculares.
También existe una condición llamada hipertensión intracraneal idiopática, caracterizada por un aumento de la presión dentro del cráneo sin una causa identificable. Puede producir cefaleas, alteraciones visuales y tinnitus pulsátil.
No todos los sonidos pulsátiles tienen un origen peligroso, pero nunca deben ignorarse, especialmente cuando son nuevos, persistentes o aparecen acompañados de dolor de cabeza o alteraciones visuales.
8. Enfermedades neurológicas
El sistema auditivo no funciona de manera aislada. El cerebro, los nervios y diferentes circuitos neuronales participan en el procesamiento de la información sonora.
Por este motivo, determinadas enfermedades neurológicas pueden estar relacionadas con la aparición de tinnitus.
Entre ellas se encuentran:
Esclerosis múltiple: puede afectar a las vías nerviosas responsables de transmitir información auditiva y, en algunos casos, acompañarse de tinnitus.
Schwannoma vestibular o neurinoma del acústico: es un tumor generalmente benigno que se desarrolla en el nervio vestibular. Puede provocar tinnitus, pérdida auditiva unilateral y problemas de equilibrio.
Malformación de Chiari tipo I: consiste en una alteración anatómica en la que parte del cerebelo se desplaza hacia el canal espinal. Puede acompañarse de cefaleas, vértigo y, en determinados pacientes, tinnitus.
Hipertensión intracraneal: el aumento de la presión dentro del cráneo puede generar tinnitus, especialmente de tipo pulsátil.
Hipotensión intracraneal espontánea: la disminución de la presión del líquido cefalorraquídeo puede producir cefaleas posturales y diferentes síntomas auditivos.
Migraña vestibular: puede provocar vértigo, sensibilidad al sonido, molestias auditivas y tinnitus en algunas personas.
Mioclonías del paladar: son contracciones involuntarias de determinados músculos del paladar que pueden generar chasquidos o sonidos repetitivos percibidos en el oído.
Espasmos de los músculos del oído medio: las contracciones involuntarias de los músculos tensor del tímpano o estapedio pueden generar chasquidos, vibraciones o sonidos similares a pequeños golpes.
9. Enfermedades metabólicas y hormonales
Algunas enfermedades que afectan al metabolismo y al funcionamiento hormonal del organismo también se han relacionado con el tinnitus.
Entre las principales se encuentran:
- Diabetes mellitus.
- Alteraciones de la glándula tiroides.
- Hipotiroidismo.
- Hipertiroidismo.
- Anemia.
- Deficiencia de vitamina B12.
- Alteraciones del metabolismo de los lípidos.
- Hipercolesterolemia.
- Trastornos metabólicos que afectan a la circulación.
En el caso de la anemia, la disminución de la capacidad de transporte de oxígeno puede acompañarse de cambios circulatorios que favorezcan la percepción de sonidos pulsátiles.
La diabetes, por su parte, puede afectar a los vasos sanguíneos y a los nervios, aunque su relación con el tinnitus no significa que todos los pacientes diabéticos vayan a desarrollarlo.
Conviene diferenciar entre enfermedades que tienen una relación clínica reconocida y asociaciones que todavía no cuentan con pruebas suficientes para establecer una relación causal directa.
10. Enfermedades autoinmunitarias e inflamatorias
El sistema inmunitario puede afectar a diferentes estructuras del organismo, incluido el oído interno.
Algunas enfermedades autoinmunitarias e inflamatorias relacionadas con síntomas auditivos son:
- Lupus eritematoso sistémico.
- Artritis reumatoide.
- Síndrome de Sjögren.
- Vasculitis sistémicas.
- Enfermedad autoinmunitaria del oído interno.
- Granulomatosis con poliangeítis.
La enfermedad autoinmunitaria del oído interno puede provocar pérdida auditiva progresiva o fluctuante y, en ocasiones, tinnitus.
No obstante, la presencia de tinnitus aislado no permite diagnosticar una enfermedad autoinmunitaria.
11. Infecciones que pueden estar relacionadas con el tinnitus
Las infecciones pueden afectar directamente al oído o producir complicaciones que comprometan el sistema auditivo.
Entre las que se han relacionado con tinnitus se encuentran:
- Infecciones bacterianas del oído.
- Infecciones virales del oído interno.
- Herpes zóster ótico.
- Sífilis.
- Enfermedad de Lyme.
- Laberintitis infecciosa.
- Determinadas infecciones que pueden afectar al nervio auditivo.
También existen infecciones sistémicas que pueden provocar inflamación, fiebre o alteraciones auditivas, dependiendo del microorganismo y de las complicaciones que se presenten.
12. Traumatismos en la cabeza y el cuello
Los golpes y accidentes pueden provocar tinnitus incluso cuando no existe una lesión externa visible en el oído.
Entre los posibles mecanismos se encuentran los daños en el oído interno, el nervio auditivo, las estructuras del oído medio o las regiones cerebrales encargadas de procesar los sonidos.
Algunas situaciones relacionadas son:
- Accidentes de tráfico.
- Golpes en la cabeza.
- Traumatismos craneales.
- Caídas.
- Lesiones cervicales.
- Latigazo cervical.
- Barotraumatismos por cambios bruscos de presión.
- Lesiones relacionadas con actividades de buceo.
- Traumatismos acústicos por explosiones.
En determinadas circunstancias, el tinnitus aparece después de un traumatismo aunque las pruebas iniciales no detecten una lesión auditiva evidente.
13. Estrés, ansiedad y alteraciones emocionales
El estrés y la ansiedad merecen una mención especial porque su relación con el tinnitus es compleja.
Es frecuente que las personas experimenten un aumento de la percepción del zumbido durante periodos de tensión emocional, preocupación, falta de descanso o ansiedad.
Esto no significa necesariamente que el estrés sea el origen del tinnitus.
En muchas personas, el sonido aparece después de una lesión auditiva u otra alteración y posteriormente los mecanismos cerebrales relacionados con la atención, las emociones y la respuesta al estrés influyen en la intensidad con la que se percibe.
También puede desarrollarse un círculo de retroalimentación:
- La persona percibe el tinnitus.
- Comienza a preocuparse por el sonido.
- Aumenta su atención hacia él.
- El cerebro le concede mayor importancia.
- La percepción puede volverse más intrusiva.
- La preocupación y las dificultades para dormir pueden intensificarse.
La ansiedad, la depresión y el insomnio pueden coexistir con el tinnitus y aumentar el sufrimiento que produce, aunque no deben considerarse automáticamente su causa original.
14. Factores relacionados con la alimentación, las sustancias y los hábitos de vida
Algunos hábitos pueden modificar la percepción del tinnitus o empeorar los síntomas en determinadas personas.
Entre ellos se encuentran:
Cafeína: no existe evidencia suficiente para afirmar que el consumo habitual de café provoque tinnitus en todas las personas. Sin embargo, algunas personas identifican cambios en sus síntomas después de consumirlo.
Alcohol: puede modificar la percepción auditiva y afectar al sueño. Algunas personas refieren un empeoramiento temporal después de consumir bebidas alcohólicas.
Nicotina y tabaco: pueden afectar al sistema cardiovascular y a la circulación sanguínea. El tabaquismo también se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas auditivos.
Privación del sueño: dormir poco puede aumentar la sensibilidad al estrés y dificultar la habituación al tinnitus.
Consumo de sustancias estimulantes: determinadas sustancias pueden modificar la actividad del sistema nervioso y producir alteraciones perceptivas.
Cambios individuales en la alimentación: algunas personas identifican alimentos o bebidas que parecen modificar sus síntomas, pero no existe una dieta universal demostrada para eliminar el tinnitus.
Es importante no confundir un factor que agrava los síntomas con una causa que necesariamente originó el problema.
15. Tinnitus después de procedimientos médicos o intervenciones
Determinados procedimientos médicos pueden relacionarse con la aparición de tinnitus, especialmente cuando existe exposición a medicamentos ototóxicos, cambios de presión o lesiones en las estructuras auditivas.
Entre las situaciones que merecen consideración se encuentran:
- Cirugías del oído.
- Intervenciones en el oído medio.
- Cirugías de la base del cráneo.
- Determinados procedimientos neuroquirúrgicos.
- Exposición a medicamentos durante tratamientos hospitalarios.
- Barotraumatismos relacionados con procedimientos o cambios de presión.
- Lesiones accidentales durante la limpieza o manipulación del conducto auditivo.
Esto no significa que los procedimientos mencionados provoquen habitualmente tinnitus, sino que, en determinadas circunstancias, pueden existir complicaciones auditivas.
16. ¿Por qué algunas personas desarrollan tinnitus sin encontrar una causa?
Esta es una de las cuestiones más difíciles de explicar y uno de los aspectos que todavía estudia la investigación científica.
En algunos pacientes, las pruebas auditivas convencionales no muestran alteraciones importantes y tampoco se identifica una enfermedad concreta que explique el sonido.
Una de las principales hipótesis científicas sostiene que el tinnitus puede relacionarse con cambios en la actividad de las redes neuronales que procesan la información auditiva.
Cuando se produce una alteración en las señales procedentes del oído interno, el sistema nervioso central puede experimentar modificaciones en su actividad y conectividad.
También se investigan otros mecanismos, como:
- Cambios en la actividad espontánea de las neuronas auditivas.
- Alteraciones en la sincronización neuronal.
- Modificaciones de la actividad inhibitoria y excitatoria.
- Cambios en la conectividad entre regiones cerebrales.
- Participación de circuitos relacionados con la atención y las emociones.
- Alteraciones en la interacción entre el sistema auditivo y el sistema somatosensorial.
Esto ayuda a comprender por qué el tinnitus no siempre puede explicarse mediante una lesión visible en el oído.
También explica por qué algunas personas pueden experimentar acúfenos persistentes aunque las pruebas audiométricas habituales no revelen una pérdida auditiva significativa.
¿Cuándo es importante investigar la causa del tinnitus?
Aunque la mayoría de los casos no están relacionados con una enfermedad grave, existen determinadas situaciones que requieren una evaluación médica específica.
Es especialmente importante prestar atención cuando:
- El tinnitus aparece repentinamente acompañado de pérdida auditiva.
- Se escucha solamente en un oído y persiste.
- El sonido coincide con los latidos del corazón.
- Aparece después de un traumatismo craneal.
- Se acompaña de vértigo intenso o alteraciones del equilibrio.
- Se presentan dolores de cabeza nuevos e intensos.
- Existen alteraciones visuales o síntomas neurológicos.
- Aparecen debilidad facial, pérdida de sensibilidad u otros síntomas neurológicos.
La pérdida auditiva súbita constituye una urgencia médica y requiere atención inmediata. El tinnitus pulsátil nuevo o persistente también merece una evaluación, porque algunas de sus causas pueden ser vasculares o estructurales.
¿Qué especialista puede ayudar a identificar la causa?
La evaluación inicial suele estar a cargo de un otorrinolaringólogo o un profesional especializado en audiología, según el sistema sanitario disponible.
Dependiendo de los síntomas, pueden ser necesarios otros especialistas:
- Otorrinolaringólogo: para investigar enfermedades del oído.
- Audiólogo: para evaluar la audición mediante pruebas específicas.
- Neurólogo: cuando existen sospechas de alteraciones neurológicas.
- Médico clínico: para investigar enfermedades generales y metabólicas.
- Odontólogo especializado en ATM: cuando existen problemas mandibulares.
- Especialista vascular: cuando se sospechan alteraciones circulatorias.
- Endocrinólogo: cuando existen alteraciones hormonales o metabólicas.
Las pruebas pueden incluir audiometría, exploración del oído, análisis de sangre y, cuando está indicado, estudios de imagen como resonancia magnética o angiografía.
No todas las personas necesitan realizarse todos estos estudios. La elección depende de la historia clínica, las características del tinnitus y los hallazgos de la exploración.
Conclusión: el tinnitus no tiene una única causa
El tinnitus es un síntoma complejo que puede tener numerosos orígenes. Aunque la exposición al ruido y la pérdida auditiva representan dos de las asociaciones más importantes, no son las únicas explicaciones posibles.
Los problemas del oído medio e interno, los medicamentos, las alteraciones vasculares, las enfermedades neurológicas, los traumatismos y determinados trastornos metabólicos también pueden estar relacionados con su aparición.
Sin embargo, hay algo que conviene recordar: identificar una enfermedad asociada no siempre significa haber encontrado la causa exacta del tinnitus. En muchos pacientes pueden intervenir varios factores y, en otros, el origen permanece desconocido.
La investigación continúa estudiando los mecanismos que generan y mantienen esta percepción sonora, especialmente la participación del sistema nervioso central.
Comprender estas posibilidades permite abordar el tinnitus con mayor información, evitar diagnósticos apresurados y reconocer cuándo es necesario investigar una condición médica tratable.
INFO ACÚFENOS: compartir información científica y contrastada también es una manera de ayudar a quienes conviven diariamente con este problema auditivo.
Fuentes médicas y científicas consultadas
El contenido se ha elaborado tomando como referencia organismos sanitarios, publicaciones médicas y guías clínicas:
1. NIDCD – Información médica sobre tinnitus, causas, medicamentos y mecanismos auditivos. Consultar publicación en español.
2. Organización Mundial de la Salud (OMS) – Información sobre tinnitus, factores relacionados y opciones de tratamiento. Consultar información de la OMS.
3. American Academy of Family Physicians (AAFP) – Diagnóstico y clasificación de las posibles causas del tinnitus. Revisión médica de las causas.
4. VA/DoD – Guía clínica de evaluación y tratamiento del tinnitus, edición 2024. Consultar guía clínica completa.
5. PubMed / National Library of Medicine – Revisión sobre diagnóstico diferencial del tinnitus pulsátil. Consultar investigación científica.
6. Revisión científica publicada en PMC – Evaluación y abordaje del tinnitus en atención primaria. Consultar artículo científico.
7. American Academy of Otolaryngology – Actualización de la guía clínica sobre tinnitus publicada en 2026. Consultar actualización científica.
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