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Tinnitus permanente: “No podía vivir con esto”, hasta que descubrió cómo dejar de escucharlo

Miranda Luby tenía 36 años cuando un extraño sonido comenzó a acompañarla día y noche. Pensó que provenía de algún aparato eléctrico de su casa, pero pronto descubrió algo inquietante: el ruido estaba dentro de su propia cabeza.

El tinnitus puede aparecer de manera inesperada y transformar por completo la relación de una persona con el silencio. Eso fue precisamente lo que experimentó la escritora y periodista Miranda Luby, quien relató su experiencia en un artículo publicado por The Guardian.

Según cuenta Luby, el episodio comenzó una noche, mientras estaba acostada en la cama. De repente empezó a escuchar un zumbido electrónico agudo. Convencida de que algún aparato de la casa estaba produciendo aquel sonido, recorrió las habitaciones intentando localizar su origen.

Después de aproximadamente media hora comprendió la realidad: el sonido no provenía del exterior, sino de sus propios oídos y de su sistema nervioso.

Un zumbido que no daba tregua

Luby ya había experimentado anteriormente sonidos pasajeros en los oídos, pero aquella vez era diferente. El zumbido no desaparecía.

La situación comenzó a afectar su vida cotidiana. El sonido estaba presente cuando trabajaba, cuando salía a tomar un café, mientras se duchaba y, especialmente, cuando intentaba dormir.

Uno de los aspectos más desesperantes para ella era que nadie más podía escuchar aquel sonido.

La autora explica que tenía apenas 36 años y que una evaluación auditiva mostró que su audición era normal. Por eso, inicialmente buscó otras posibles explicaciones.

Imagen AI.

Su médico incluso sospechó que podía tratarse de una infección de oído. Luby recibió unas gotas, pero el tratamiento no solucionó el problema y, según relata, la sensación de bloqueo hizo que el zumbido pareciera todavía más intenso.

El silencio se convirtió en su enemigo

La experiencia resultó especialmente difícil porque Luby tenía una relación muy estrecha con los sonidos naturales y el silencio.

En medio de la desesperación llegó a conducir hasta el océano y permanecer allí durante horas. El sonido de las olas conseguía cubrir temporalmente el tinnitus y le permitía encontrar algo de alivio.

También comenzó a utilizar sonidos del mar durante la noche para intentar dormir.

Pero las semanas pasaban y el tinnitus continuaba.

La autora comenzó entonces a investigar diferentes alternativas, desde suplementos y acupuntura hasta técnicas destinadas a mejorar la capacidad de afrontar el problema. Sin embargo, se encontró repetidamente con un concepto que al principio le resultaba difícil aceptar: la habituación.

Cuando el cerebro deja de prestar tanta atención al tinnitus

El tinnitus no consiste necesariamente en un sonido procedente del exterior. En términos generales, se relaciona con la actividad del sistema auditivo y del cerebro, que puede generar la percepción de un sonido aunque no exista una fuente sonora externa que lo produzca.

Esto ayuda a explicar por qué el tinnitus puede ser tan desconcertante: la persona escucha realmente el sonido, aunque las demás personas no puedan hacerlo.

Después de siete semanas de espera, Luby finalmente acudió a un especialista en otorrinolaringología. Tras realizarle diferentes pruebas, el médico no encontró una lesión que explicara aquel zumbido persistente.

La respuesta, lejos de ser tranquilizadora al principio, terminó marcando un punto de inflexión para ella.

El tinnitus comenzó a perder protagonismo

Con el paso de los meses, Luby descubrió que el zumbido podía disminuir cuando dejaba de concentrarse constantemente en él.

La habituación natural y el entrenamiento de la atención comenzaron a cambiar su relación con el tinnitus. Mientras contemplaba un amanecer, leía un libro o concentraba su atención en determinadas actividades, podía llegar a olvidarse completamente del sonido durante un tiempo.

Esto no significa que el tinnitus desapareciera.

Actualmente, según explica en su relato, continúa siendo una presencia habitual. Sin embargo, ya no ocupa el mismo espacio en su vida.

Cuando el estrés hace que el zumbido aumente, intenta dirigir nuevamente su atención hacia actividades que disfruta, en lugar de permanecer pendiente del sonido.

Una experiencia que puede resultar familiar para millones de personas

La historia de Miranda Luby refleja uno de los aspectos más complejos del tinnitus: el sufrimiento no siempre depende únicamente de la intensidad del sonido, sino también de la atención, el estrés, el miedo y la importancia que el cerebro termina concediéndole.

La autora reconoce que al principio estaba convencida de que no podría vivir con aquel ruido constante. Con el tiempo descubrió que sí podía hacerlo, aunque el tinnitus continuara presente.

Su experiencia deja una conclusión interesante: aprender a convivir con el tinnitus no significa necesariamente resignarse a sufrirlo, sino conseguir que deje de controlar cada momento de la vida.

La historia fue publicada originalmente por The Guardian el 22 de agosto de 2026, bajo la firma de Miranda Luby.

Fuente: The Guardian — Miranda Luby.