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Tinnitus e inflamación: ¿puede el sistema inmunitario estar detrás de los acúfenos?

La inflamación, las enfermedades autoinmunes y determinadas infecciones podrían influir en la aparición o persistencia del tinnitus. Sin embargo, la ciencia todavía no permite atribuir todos los casos a una alteración del sistema inmunitario. –( Imagen de human.biodigital.com ).

El tinnitus, conocido también como acúfenos, es la percepción de pitidos, zumbidos, silbidos u otros sonidos que no proceden de una fuente externa. Para algunas personas aparece después de una exposición prolongada al ruido; para otras, comienza tras una enfermedad, una alteración auditiva o sin una causa claramente identificada.

Aunque suele relacionarse principalmente con el oído, el tinnitus es un fenómeno complejo en el que intervienen tanto las estructuras auditivas como el sistema nervioso. Además, existen investigaciones que señalan que la inflamación y determinadas alteraciones inmunitarias podrían desempeñar un papel en algunos pacientes.

Una revisión divulgativa del doctor David Traster, especialista en neurociencia clínica, aborda precisamente esta relación y explica cómo los procesos inflamatorios podrían modificar el funcionamiento del sistema auditivo.

El oído interno también está relacionado con el sistema inmunitario

El oído interno alberga estructuras esenciales para la audición. Una de ellas es la cóclea, donde pequeñas células ciliadas transforman las vibraciones sonoras en señales eléctricas que posteriormente llegan al cerebro a través del nervio auditivo.

Para que este mecanismo funcione correctamente, es necesario mantener un equilibrio químico y eléctrico muy preciso.

El sistema inmunitario también participa en la protección y reparación de los tejidos del oído interno. Sin embargo, durante determinadas infecciones, lesiones o respuestas inmunitarias anormales, los procesos inflamatorios pueden alterar ese equilibrio.

Estas alteraciones podrían afectar a las células ciliadas, sus conexiones con las neuronas y las fibras del nervio auditivo. Cuando la transmisión de las señales sonoras se modifica, el cerebro puede recibir información auditiva diferente de la habitual.

En algunas circunstancias, estos cambios podrían contribuir a la aparición del tinnitus.

Esto no significa que todas las personas con acúfenos tengan una inflamación del oído interno. Se trata de uno de los posibles mecanismos que pueden intervenir en determinados casos.

¿Cómo puede la inflamación contribuir a los zumbidos?

La inflamación es una respuesta natural del organismo ante una lesión o una infección. El problema aparece cuando es excesiva, se prolonga más de lo necesario o afecta a tejidos que no deberían resultar dañados.

Durante una respuesta inflamatoria, las células inmunitarias liberan sustancias de señalización, como las citocinas, que pueden influir en los vasos sanguíneos, el metabolismo celular y la comunicación entre neuronas.

En el sistema auditivo, estos cambios podrían alterar tanto la información que llega desde el oído como la manera en que el cerebro la procesa.

Una de las explicaciones estudiadas es el fenómeno conocido como aumento de la ganancia central. En términos sencillos, cuando el cerebro recibe menos información auditiva o esta llega alterada, puede aumentar su sensibilidad para compensar esa reducción.

En determinadas circunstancias, este proceso podría contribuir a que la actividad neuronal se perciba como un sonido que no tiene una fuente externa.

Los investigadores también estudian cómo los cambios en la actividad espontánea de las neuronas y en el equilibrio entre los mecanismos de excitación e inhibición pueden favorecer la persistencia de los acúfenos.

No obstante, es importante distinguir entre una hipótesis respaldada por determinados hallazgos experimentales y una conclusión clínica demostrada. La relación entre inflamación y actividad neuronal se ha observado en investigaciones experimentales, pero no demuestra que todas las personas con tinnitus tengan inflamación cerebral ni que reducirla haga desaparecer necesariamente el sonido.

Enfermedades autoinmunes que pueden afectar a la audición

En algunas personas, el sistema inmunitario ataca por error tejidos del propio organismo. Este fenómeno se conoce como autoinmunidad y puede afectar a diferentes órganos, incluido el oído interno.

Las enfermedades autoinmunes que comprometen la audición pueden provocar una pérdida auditiva neurosensorial que progresa con el tiempo o presenta fluctuaciones. En ocasiones, también aparecen tinnitus, sensación de oído tapado y alteraciones del equilibrio.

Entre las enfermedades sistémicas que pueden afectar a las estructuras auditivas se encuentran el lupus, determinadas vasculitis y la artritis reumatoide.

Sin embargo, padecer una de estas enfermedades no significa que el tinnitus tenga necesariamente ese origen. La relación debe evaluarse teniendo en cuenta los síntomas, la evolución del problema y los resultados de las pruebas médicas.

Hay señales que merecen especial atención, como la aparición de cambios auditivos, episodios recurrentes de vértigo o una variación importante de los síntomas en una persona con una enfermedad inflamatoria conocida.

No existe una única prueba de sangre que permita confirmar por sí sola que el tinnitus es de origen autoinmune. Incluso cuando un análisis muestra marcadores relacionados con la autoinmunidad, es necesario determinar si realmente guardan relación con los síntomas auditivos.

Tinnitus periférico y central: dos aspectos de un mismo problema

Para comprender mejor los acúfenos, los especialistas suelen distinguir entre los mecanismos periféricos y los centrales.

El sistema auditivo periférico incluye la cóclea y el nervio auditivo. Una lesión provocada por el ruido, determinadas enfermedades del oído interno o algunos medicamentos pueden alterar el funcionamiento de estas estructuras y desencadenar tinnitus.

Por otra parte, el procesamiento central comprende las vías nerviosas y las regiones cerebrales que reciben, organizan e interpretan la información auditiva.

Cuando la entrada de información procedente del oído cambia, el sistema nervioso puede adaptarse. En algunas personas, esas modificaciones contribuyen a que el tinnitus continúe incluso después de que el desencadenante inicial haya dejado de actuar.

Por eso, no siempre es correcto dividir los acúfenos en dos categorías completamente separadas: los que proceden del oído y los que proceden del cerebro. Ambos pueden participar en un mismo proceso.

Tampoco una audiometría convencional normal demuestra que todas las estructuras auditivas funcionen perfectamente ni permite concluir que el origen sea inmunológico.

¿Las infecciones pueden desencadenar tinnitus?

Las infecciones y las respuestas inflamatorias asociadas a ellas son otros factores que se investigan en relación con las alteraciones auditivas.

En determinados casos, una enfermedad puede coincidir con la aparición de tinnitus o de cambios en la audición. Sin embargo, la coincidencia temporal no basta para demostrar que una infección concreta sea la responsable.

También es necesario diferenciar entre una infección activa, una respuesta inflamatoria posterior y otros problemas auditivos que pueden aparecer durante el mismo periodo.

El material de referencia plantea además posibles relaciones con el tinnitus posterior a la COVID-19 y con otras exposiciones ambientales. Estas cuestiones requieren una evaluación cuidadosa, ya que no todas las asociaciones descritas tienen el mismo nivel de evidencia científica.

No resulta adecuado atribuir los acúfenos a bacterias, parásitos, hongos o exposición a metales tóxicos sin indicios clínicos que respalden esas posibilidades.

Del mismo modo, no se deben realizar tratamientos contra supuestas infecciones ocultas ni utilizar productos para eliminar metales del organismo sin una indicación médica justificada.

¿Por qué el tinnitus puede continuar cuando mejora la causa inicial?

Una de las características más frustrantes de los acúfenos es que el sonido puede persistir aunque el problema que lo desencadenó haya mejorado.

Esto puede ocurrir porque el sistema nervioso se adapta a los cambios de información auditiva. La atención que se presta al sonido, la sensibilidad a determinados estímulos y las modificaciones en las redes neuronales pueden influir en la manera en que se experimenta el tinnitus.

Además, la intensidad percibida y el grado de molestia no siempre son equivalentes. Dos personas pueden presentar un sonido parecido y, sin embargo, vivirlo de manera muy diferente.

El estrés, la falta de sueño y la ansiedad pueden aumentar la dificultad para convivir con los acúfenos en algunas personas. Esto no significa que el sonido sea imaginario, sino que la experiencia del tinnitus también depende de cómo interactúan los sistemas auditivos, emocionales y atencionales.

Por esa razón, abordar el problema puede requerir algo más que buscar una única lesión o una sola causa.

¿Qué hacer si se sospecha un origen inmunológico?

Cuando el tinnitus aparece acompañado de pérdida auditiva nueva, cambios importantes en la audición, vértigo recurrente u otros síntomas que sugieren una enfermedad sistémica, conviene consultar con un profesional sanitario.

La evaluación puede incluir la historia clínica, una exploración del oído, pruebas de audición y, cuando los hallazgos lo justifiquen, estudios adicionales o la valoración de otros especialistas.

Si la pérdida auditiva aparece de forma repentina, es importante buscar atención médica urgente, ya que el tratamiento temprano puede ser determinante.

No se recomienda tomar antiinflamatorios, corticoides, suplementos o productos comercializados como tratamientos para el tinnitus por cuenta propia. La elección de un tratamiento depende de la causa identificada, de los riesgos individuales y de la evidencia disponible.

En los casos de tinnitus persistente, también pueden considerarse estrategias de rehabilitación auditiva, terapia cognitivo-conductual y otras intervenciones orientadas a reducir la molestia y mejorar la calidad de vida, según las necesidades de cada persona.

Una explicación más amplia de los acúfenos

La relación entre el sistema inmunitario, la inflamación y el tinnitus constituye un campo de investigación relevante, pero todavía quedan preguntas por resolver.

La inflamación podría actuar como desencadenante o factor contribuyente en determinados casos, mientras que en otros pueden predominar el daño relacionado con el ruido, las alteraciones auditivas u otros mecanismos.

Por tanto, no existe una explicación única válida para todas las personas que experimentan zumbidos en los oídos.

Comprender esta diversidad ayuda a evitar falsas expectativas y tratamientos sin fundamento. En lugar de buscar una solución universal, lo más razonable es identificar los factores que pueden estar interviniendo en cada caso y elegir las medidas que cuenten con respaldo clínico.

Fuente de referencia: artículo del doctor David Traster, Tinnitus de origen inmunológico: cuando la desregulación inmunitaria causa tinnitus, publicado en el ámbito de la neurociencia y la neuroplasticidad. El texto original presenta posibles mecanismos y asociaciones; no debe interpretarse como prueba de que la inflamación sea la causa de todos los acúfenos.