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Acúfenos en músicos de orquesta: el problema silencioso que amenaza la salud auditiva

Los acúfenos, conocidos también como tinnitus, suelen asociarse con la exposición a música amplificada, auriculares o ambientes laborales ruidosos. Sin embargo, un nuevo informe pone el foco sobre un escenario menos evidente: las orquestas sinfónicas.( Imagen de magnific.com ).

Según un reciente artículo publicado por EL PAÍS, más del 40% de los músicos profesionales de orquesta en España podrían experimentar acúfenos. El dato, atribuido a un informe de la Academia Americana de Otorrinolaringología, vuelve a poner sobre la mesa los riesgos que supone la exposición prolongada a sonidos intensos incluso dentro de la música clásica.

Cuando la música también puede convertirse en ruido

Para un músico profesional, el sonido no es simplemente parte del trabajo: es su herramienta principal. El problema aparece cuando esa exposición se mantiene durante años, con ensayos y conciertos en los que determinados instrumentos pueden generar niveles de presión sonora muy elevados.

El artículo de EL PAÍS recoge investigaciones que señalan que, en apenas dos o tres horas de ensayo, un intérprete puede llegar a superar la dosis diaria de ruido considerada admisible. Además, la posición que ocupa cada músico dentro de la orquesta puede determinar el nivel de exposición. Los músicos situados frente a los metales o cerca de determinadas secciones pueden recibir auténticas ráfagas de sonido.

En algunos casos mencionados por el diario español se han registrado exposiciones de hasta 135 decibelios, una intensidad considerablemente elevada.

El tinnitus también puede afectar a quienes viven de la música

Uno de los aspectos más llamativos de esta situación es que muchos músicos continúan trabajando mientras conviven diariamente con pitidos, zumbidos u otros sonidos que no proceden del exterior.

EL PAÍS recoge el testimonio de un contrabajista que, después de sufrir un trauma acústico durante un concierto, comenzó a escuchar pitidos de forma permanente. En su caso, el estrés también incrementa la percepción del tinnitus.

Y ahí aparece otro problema: el impacto psicológico de los acúfenos puede ser tan importante como la propia alteración auditiva. La preocupación constante, el miedo a cometer errores y la dificultad para concentrarse pueden terminar afectando tanto al desempeño profesional como a la calidad de vida.

El gran tabú dentro de las orquestas

Pero quizás el aspecto más preocupante no sea únicamente la cantidad de músicos afectados, sino el silencio que rodea al problema.

Según los testimonios recogidos por EL PAÍS, existe temor entre algunos profesionales a reconocer públicamente que padecen tinnitus o problemas auditivos por miedo a que pueda perjudicar su carrera. Pilar Parreño, viola de la Orquesta de València y defensora de la salud laboral de los músicos, considera que los acúfenos continúan siendo un importante tabú dentro del sector.

Esto puede contribuir a que muchos casos permanezcan ocultos y, por tanto, sean más difíciles de prevenir y atender.

¿Los tapones son suficiente protección?

La prevención del daño auditivo en una orquesta tampoco es tan sencilla como entregar protectores auditivos a los músicos.

El artículo señala que algunos profesionales han experimentado problemas derivados del uso de determinados equipos de protección, entre ellos molestias, pérdida de audición temporal, mareos o alteraciones relacionadas con la presión en el oído.

Por eso, la prevención debería ir mucho más allá del simple uso de tapones. Entre las medidas planteadas por especialistas y representantes de músicos aparecen una mejor distribución de los intérpretes, rotaciones, mayor distancia respecto a las fuentes de sonido, pantallas acústicas adecuadas y una planificación de los programas que tenga en cuenta la exposición sonora.

Un riesgo que merece mayor atención

La historia de los músicos afectados por tinnitus demuestra que ningún entorno musical puede considerarse automáticamente seguro por el hecho de tratarse de música clásica.

Violines, trompetas, trompas, percusión, fagotes y otros instrumentos pueden formar parte de una experiencia artística extraordinaria para el público, pero desde el punto de vista de la salud ocupacional también representan fuentes de exposición acústica que deben ser estudiadas.

El problema, además, no siempre termina en una pérdida auditiva evidente. Una persona puede conservar una audición aparentemente normal y, sin embargo, desarrollar acúfenos persistentes después de una exposición sonora intensa.

Como destaca el artículo de EL PAÍS, el tinnitus es especialmente difícil de demostrar porque actualmente no existe un biomarcador que permita objetivar directamente la percepción del sonido. Esto puede complicar su reconocimiento en ámbitos laborales, médicos o judiciales.

La música debería ser una fuente de disfrute tanto para quienes la escuchan como para quienes la interpretan. Proteger la audición de los músicos no significa reducir la calidad artística de una orquesta, sino garantizar que quienes dedican su vida a la música puedan seguir escuchándola durante muchos años.

Fuente: EL PAÍS, artículo de Benjamín G. Rosado publicado el 13 de agosto de 2026. Leer el artículo original en EL PAÍS