¿Puede el músculo de la mandíbula ser el responsable de algunos casos de tinnitus? La ciencia investiga una nueva vía de tratamiento
El tinnitus, conocido también como acúfeno, continúa siendo uno de los mayores desafíos para la medicina moderna. Aunque suele asociarse exclusivamente con problemas del oído, cada vez más investigaciones apuntan a que, en determinados pacientes, el origen podría encontrarse fuera del sistema auditivo.
Una reciente revisión científica publicada en la revista Toxins analiza una hipótesis que está despertando un creciente interés entre especialistas en audiología, neurología y odontología: la posible relación entre la hiperactividad del músculo masetero, uno de los principales músculos de la mandíbula, y el denominado tinnitus somatosensorial.
Además, los investigadores exploran si la toxina botulínica tipo A (BoNT/A) —popularmente conocida como bótox— podría convertirse en una futura alternativa terapéutica para determinados pacientes, aunque advierten que la evidencia clínica todavía es insuficiente.
El tinnitus no siempre nace en el oído
Durante muchos años se pensó que el tinnitus era únicamente una consecuencia del daño en el sistema auditivo. Sin embargo, hoy se sabe que existe un subtipo denominado tinnitus somatosensorial, en el cual la intensidad o el tono del zumbido puede modificarse mediante movimientos de la mandíbula, el cuello, la cabeza o incluso con la presión sobre determinados músculos.
Este subtipo podría representar entre un 33 % y un 85 % de algunos grupos de pacientes con tinnitus, según estudios citados por los autores, aunque la prevalencia exacta todavía continúa siendo objeto de investigación.
Los especialistas explican que esta forma de tinnitus está relacionada con la interacción entre el sistema auditivo y las señales procedentes de músculos y articulaciones de la cabeza y el cuello.
¿Qué papel desempeña el músculo masetero?
El protagonista del nuevo estudio es el músculo masetero, uno de los músculos responsables de la masticación.
Cuando este músculo presenta una actividad excesiva —como ocurre en personas con bruxismo, trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) o tensión mandibular crónica— puede enviar señales anormales al sistema nervioso.
Según la revisión, estas señales alcanzan el núcleo coclear dorsal, una estructura cerebral donde convergen tanto las vías auditivas como las somatosensoriales.
Esta conexión podría explicar por qué algunas personas experimentan cambios en su tinnitus al:
- apretar los dientes;
- abrir ampliamente la boca;
- mover la mandíbula;
- girar el cuello;
- o ejercer presión sobre determinados músculos faciales.
Diversos estudios ya habían observado este fenómeno, reforzando la teoría de que el sistema musculoesquelético puede influir directamente sobre la percepción del tinnitus en determinados pacientes.
¿Podría el bótox reducir el tinnitus?
La revisión analiza también el posible uso de la toxina botulínica tipo A.
Actualmente, el bótox se utiliza con éxito para tratar diferentes trastornos relacionados con la hiperactividad muscular, como:
- bruxismo;
- hipertrofia del masetero;
- distonías musculares;
- y algunos trastornos temporomandibulares.
Su mecanismo consiste en bloquear temporalmente la liberación de acetilcolina, reduciendo la contracción excesiva del músculo y disminuyendo también determinadas señales nerviosas relacionadas con el dolor.
Los investigadores plantean que, si la hiperactividad del masetero contribuye al tinnitus somatosensorial, reducir esa actividad mediante bótox podría disminuir la estimulación anómala que llega a las vías auditivas.
Lo que muestran los estudios disponibles
Aquí es donde los propios autores llaman a la prudencia.
Tras revisar casi 300 publicaciones científicas, únicamente encontraron cuatro estudios que cumplían los criterios necesarios para analizar esta hipótesis.
Algunos de ellos describieron mejorías parciales del tinnitus después de aplicar toxina botulínica en distintas regiones de la cabeza y el cuello.
En una pequeña serie de pacientes tratados por migraña crónica, cinco personas informaron una disminución importante del tinnitus, mientras que en dos casos el síntoma llegó incluso a desaparecer temporalmente.
Sin embargo, estos estudios presentan importantes limitaciones:
- muy pocos participantes;
- metodologías diferentes;
- ausencia de grupos amplios de comparación;
- y ningún ensayo específicamente diseñado para pacientes con tinnitus somatosensorial asociado al músculo masetero.
Por este motivo, los autores insisten en que los resultados no permiten afirmar que el bótox sea un tratamiento eficaz contra el tinnitus.
El diagnóstico es la clave
Los investigadores subrayan que no todas las personas con tinnitus presentan este componente muscular.
Antes de considerar cualquier tratamiento dirigido al masetero, es necesario realizar una evaluación completa que incluya:
- examen audiológico;
- valoración por un otorrinolaringólogo;
- exploración de la articulación temporomandibular;
- evaluación del bruxismo;
- estudio de la musculatura cervical y mandibular.
Solo aquellos pacientes cuyo tinnitus cambia claramente con los movimientos mandibulares o cervicales podrían beneficiarse de investigaciones futuras en este campo.
Los tratamientos con mayor respaldo siguen siendo otros
Aunque esta línea de investigación resulta prometedora, las principales guías internacionales continúan recomendando como tratamientos con mayor evidencia científica:
- la terapia cognitivo-conductual (TCC);
- la terapia sonora;
- los audífonos cuando existe pérdida auditiva;
- la fisioterapia orofacial en pacientes con trastornos temporomandibulares;
- el manejo del estrés y la educación sobre el tinnitus.
La revisión recuerda además que el uso rutinario de medicamentos para eliminar el tinnitus sigue sin estar respaldado por pruebas científicas sólidas.
Un campo prometedor, pero todavía experimental
Los autores concluyen que la relación entre el músculo masetero y el tinnitus posee una base anatómica y neurofisiológica cada vez más consistente.
Sin embargo, también dejan claro que el posible uso de la toxina botulínica tipo A debe considerarse experimental y únicamente dentro de estudios clínicos bien diseñados o en contextos multidisciplinarios cuidadosamente seleccionados.
En otras palabras, el bótox no puede considerarse hoy un tratamiento establecido para el tinnitus, aunque representa una interesante línea de investigación que podría abrir nuevas opciones para aquellos pacientes cuyo zumbido tenga un origen somatosensorial.
Con la realización de futuros ensayos clínicos controlados, la comunidad científica espera determinar si esta estrategia realmente puede convertirse en una herramienta útil para aliviar los acúfenos en un grupo específico de pacientes.
Fuente: https://www.mdpi.com/2072-6651/18/7/310

