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Un joven creador gana premios con una app contra el tinnitus: “Debo aprender que el verdadero monstruo no es el ruido”

A los 33 años, Teun Loverbos, oriundo de Liessel (Países Bajos), logró algo que miles de personas con tinnitus estaban esperando: una aplicación que no promete milagros, pero sí una nueva forma de enfrentar el zumbido constante que afecta la calidad de vida. Su app, llamada Freequency, ya cuenta con miles de usuarios y acaba de recibir importantes reconocimientos por su impacto social. – ( Foto captura de pantalla ).

Esta semana, Loverbos se llevó a casa un Dutch Game Award, un premio destinado a juegos con finalidad social. No es el primer galardón que recibe: anteriormente, Freequency fue distinguida con el premio del público a la innovación en salud.

“Es algo positivo, porque por fin se pone atención en las personas con tinnitus”, explicó Loverbos, que además de desarrollador es terapeuta manual. En su práctica profesional se cruza a diario con personas que conviven con pitidos, zumbidos o ruidos persistentes que no provienen del exterior.

Cuando el cerebro amplifica el problema

Loverbos está especializado en la columna vertebral, una zona clave desde donde se coordinan muchas funciones del cuerpo. Según explica, en algunos pacientes la posición de la cabeza, la mandíbula o el cuello puede influir en la intensidad del tinnitus. Pero no todo pasa por lo físico.

“En muchas personas, la parte emocional del cerebro empeora el sonido”, señala. Ese sector interpreta el zumbido como una amenaza, lo que hace que se perciba con mayor intensidad. El desafío, entonces, es enseñar al cerebro que ese sonido no es peligroso.

De ahí nace la idea detrás de Freequency.

Un pajarito para engañar al cerebro

La aplicación utiliza un enfoque simple pero llamativo. La persona con tinnitus escucha, a través de auriculares, el mismo pitido que la molesta. Al mismo tiempo, en la pantalla del teléfono aparece un pequeño pájaro, que resulta ser el “responsable” del sonido.

Al tocar el pájaro, este sale volando de su jaula. Al repetir este ejercicio una y otra vez, el cerebro comienza a asociar el ruido con una imagen inofensiva y familiar. De esta manera, el sonido pierde su carácter amenazante y, con el tiempo, puede disminuir la molestia que genera.

La idea no es completamente nueva. Loverbos se documentó leyendo numerosos libros sobre tinnitus y encontró investigaciones del especialista francés Alain Londero, quien experimentó con realidad virtual para reducir los síntomas. El problema era el costo elevado de esas tecnologías.

“Eso tenía que poder hacerse de una forma más accesible”, pensó.

De una idea a una app con miles de usuarios

Así nació Freequency, desarrollada junto a la empresa Hulan, especializada en videojuegos con fines educativos y terapéuticos. La demanda fue inmediata: cuando la app entró en fase de prueba, unas mil personas se ofrecieron como voluntarias en muy poco tiempo.

Actualmente, la aplicación está disponible en la tienda de Apple desde hace un año y, desde el verano europeo, también en dispositivos Android. Ya cuenta con alrededor de 17.000 usuarios activos.

Tras un período de prueba gratuito, la app tiene un costo de 8 euros mensuales o 80 euros al año. “Necesitamos cobrar para cubrir los gastos”, aclara Loverbos, quien además se encuentra en conversaciones con aseguradoras de salud para que el uso de la aplicación pueda ser reembolsado en el futuro.

Investigación, mejoras y expansión internacional

Mientras tanto, investigadores de instituciones como la Universidad Tecnológica de Delft y el hospital Anna de Geldrop están evaluando la efectividad real de Freequency. En paralelo, el equipo sigue trabajando en mejoras.

Una de las ideas es permitir que los usuarios personalicen el aspecto del pajarito. Aunque pueda parecer un detalle menor, Loverbos explica que cuanto más se identifique el usuario con la experiencia, más receptivo estará el cerebro al aprendizaje, algo clave para reducir los síntomas.

Por ahora, la app solo está disponible en los Países Bajos, pero su creador no descarta una expansión internacional. “No es muy complicado traducir la aplicación”, asegura.

Para muchas personas con tinnitus, iniciativas como esta no significan una cura definitiva, pero sí una nueva herramienta para dejar de ver el sonido como un enemigo constante. Y, como dice Loverbos, a veces el verdadero monstruo no es el ruido, sino el miedo que el cerebro aprende a tenerle.

Fuente: https://www.ed.nl

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