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Trastornos de la ATM y tinnitus: una relación frecuente, pero aún sin pruebas de causalidad

Un nuevo metaanálisis publicado en BMC Oral Health analizó en profundidad la relación entre los trastornos temporomandibulares (TTM) y el tinnitus, dos condiciones que suelen coexistir en la práctica clínica, pero cuya conexión sigue generando debate. ( Foto de freepik.com ).

La revisión, que incluyó 34 estudios observacionales con un total de 47.349 participantes, encontró que el 31,8% de las personas con trastornos temporomandibulares también presentan tinnitus. Por otro lado, cuando se analizó el fenómeno desde el ángulo inverso, el 63,4% de los pacientes con tinnitus tenían diagnóstico de TTM.

Casi cuatro veces más riesgo

En los estudios comparativos, las personas con TTM mostraron casi cuatro veces más probabilidades de padecer tinnitus en comparación con quienes no tenían problemas en la articulación temporomandibular. Del mismo modo, los pacientes con tinnitus tuvieron más de cuatro veces más probabilidades de recibir un diagnóstico de TTM frente a quienes no sufrían zumbidos.

Estos datos refuerzan la idea de que ambas condiciones se asocian con frecuencia. Sin embargo, los autores advierten que asociación no significa causalidad.

¿Por qué podrían estar relacionadas?

Existen varias hipótesis que intentan explicar esta conexión:

  • La cercanía anatómica entre la articulación temporomandibular y el oído.
  • La relación neurológica compartida a través de ciertos nervios craneales.
  • La posible influencia de señales sensoriales provenientes de la mandíbula sobre estructuras del tronco encefálico vinculadas con la percepción del sonido.

En el caso del llamado “tinnitus somatosensorial”, se plantea que alteraciones en la zona mandibular podrían modular la actividad del núcleo coclear dorsal, una estructura clave en la integración de información auditiva y somática.

Mucha variabilidad entre estudios

Uno de los puntos más relevantes del análisis es la enorme heterogeneidad entre los estudios incluidos. Las tasas de prevalencia variaron ampliamente, en parte porque:

  • Muchos trabajos evaluaron el tinnitus mediante autoinforme simple.
  • Los criterios diagnósticos de TTM no siempre fueron estandarizados.
  • La mayoría de los estudios fueron de tipo transversal, lo que impide establecer qué apareció primero.

Además, los autores detectaron posible sesgo de publicación, lo que significa que los estudios con resultados positivos podrían estar sobrerrepresentados.

¿Qué significa esto en la práctica?

Los datos sugieren que la coexistencia entre TTM y tinnitus es frecuente y clínicamente relevante. Sin embargo, todavía no se puede afirmar que un trastorno cause el otro.

La evidencia actual es considerada de baja a muy baja certeza debido a la naturaleza observacional de los estudios y a la variabilidad metodológica.

¿Qué falta por investigar?

Los autores subrayan la necesidad de estudios longitudinales bien diseñados que utilicen:

  • Criterios diagnósticos estandarizados para TTM.
  • Instrumentos validados para evaluar tinnitus.
  • Seguimiento en el tiempo para aclarar la dirección de la relación.

Por ahora, lo más prudente es hablar de asociación y no de causa directa. Aun así, en pacientes con tinnitus persistente —especialmente si presentan dolor mandibular, chasquidos o limitación de apertura bucal— puede ser razonable considerar una evaluación temporomandibular como parte del abordaje integral.

Fuente: link.springer.com

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