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Tinnitus: el tercer síntoma más incapacitante que puede sufrir una persona, según expertos

¿Escuchás un zumbido, un silbido o un pitido constante en tus oídos sin que haya una fuente de sonido real? Si es así, podrías estar conviviendo con el tinnitus, también conocido como acúfeno. Esta condición, cada vez más común, afecta a millones de personas en todo el mundo, y a pesar de su impacto en la calidad de vida, sigue siendo una dolencia invisible para gran parte de la sociedad.(Imagen de freepik.com).

La Real Academia Española define al acúfeno como una «sensación auditiva que no es causada por un estímulo externo». Es decir, quien lo padece escucha sonidos sin que exista un origen físico que los produzca. Estas percepciones auditivas, que muchos describen como zumbidos, timbres, grillos o incluso murmullos, pueden manifestarse de forma intermitente o persistente, en uno o en ambos oídos.

Lo que quizás muchos desconocen es que el tinnitus no es una enfermedad en sí, sino un síntoma que puede estar asociado a múltiples condiciones de salud auditiva, como la hipoacusia (pérdida de audición), infecciones como la otitis, problemas en el oído medio o interno, e incluso enfermedades como la de Ménière. En el 85% de los casos, el tinnitus se presenta como una señal de alerta sobre alguna afección relacionada con el sistema auditivo.

Pero más allá de la causa, lo verdaderamente alarmante es el impacto emocional y psicológico que esta condición puede generar. No es simplemente «un ruidito molesto», como algunos suelen minimizarlo. Para muchas personas, convivir con el tinnitus implica enfrentar noches de insomnio, dificultad para concentrarse, episodios de ansiedad e incluso depresión. El sonido constante puede llegar a convertirse en una obsesión, un huésped no deseado que jamás se va.

Según la American Tinnitus Association, el tinnitus severo es considerado el tercer síntoma más incapacitante que puede experimentar una persona, solo detrás del dolor físico intenso y los trastornos del equilibrio. Esta afirmación pone en evidencia el grado de sufrimiento que muchos pacientes atraviesan, a menudo en silencio y sin el acompañamiento médico adecuado.

Un estudio realizado en Estados Unidos arrojó datos contundentes: alrededor de 40 millones de personas conviven con tinnitus, y al menos 10 millones lo hacen de manera crónica y debilitante. Lo más preocupante es que esta condición también afecta a niños y adolescentes. Se estima que el 15% de los menores de edad han experimentado tinnitus durante más de cinco minutos en alguna ocasión, lo que plantea la urgencia de incluir esta problemática en las campañas de salud auditiva infantil.

A medida que avanza la edad, especialmente a partir de los 50 años, la prevalencia del tinnitus aumenta considerablemente. En cuanto a su localización, más del 50% de los pacientes lo perciben en ambos oídos, mientras que un 35% lo siente solo en uno, y el resto lo ubica en el centro de la cabeza, como si el sonido proviniera desde el interior del cráneo.

Uno de los grandes desafíos en el tratamiento del tinnitus es la dificultad para identificar su causa. En la mitad de los casos, no se logra determinar con precisión por qué aparece. Entre los factores más comunes se encuentran alteraciones genéticas, problemas neurológicos, enfermedades vasculares, efectos secundarios de medicamentos, desequilibrios hormonales o acumulación excesiva de cerumen.

Dada esta diversidad de causas, el abordaje del tinnitus debe ser personalizado. Algunos pacientes se benefician con tratamientos farmacológicos, ya sea a nivel sistémico o mediante la administración directa en el oído (tratamiento intratimpánico). En ciertos casos, se considera la intervención quirúrgica, y para otros, el uso de audífonos resulta eficaz, ya que amplifican los sonidos ambientales y ayudan a enmascarar el ruido interno.

Aunque aún no existe una cura definitiva, los avances médicos y tecnológicos están en constante desarrollo. Sin embargo, la concienciación social sobre este trastorno sigue siendo insuficiente. Muchas personas no consultan con un especialista por desconocimiento o porque asumen que no hay solución posible.

Desde nuestro espacio, hacemos un llamado urgente a toda la comunidad: no minimices el tinnitus. Si vos o alguien cercano experimenta estos síntomas, no dudes en buscar ayuda profesional. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en la calidad de vida.

Y si sos una de esas personas que ya conviven con este “ruido fantasma”, recordá que no estás solo. Existen grupos de apoyo, foros, recursos y tratamientos que pueden ayudarte a sobrellevarlo mejor. La empatía, el conocimiento y la investigación son nuestras mejores armas para enfrentar este problema de salud tan real como invisible.