“El zumbido eterno del héroe”: un veterano de Irak revela cómo unos simples tapones para los oídos arruinaron su vida
A los 18 años, Lee Rowlands soñaba con servir a su país y seguir la tradición familiar que lo unía al ejército británico. Sin embargo, lo que comenzó como un acto de orgullo y vocación terminó convirtiéndose en una pesadilla auditiva que lo acompañará por el resto de su vida. – ( Imagen ilustrativa de freepik.com )
Hoy, con 39 años y ocho hijos, este exsoldado vive con un tinnitus severo, un zumbido constante en los oídos que, según él, no fue causado por las bombas enemigas, sino por el equipo militar defectuoso que debía protegerlo.
Rowlands se alistó en el 26° Regimiento de Artillería Real en 2004 y participó en dos misiones en Irak, en 2006 y 2009. Durante esas campañas, operó cañones AS90, armas capaces de producir más de 180 decibelios, un nivel de ruido que puede destruir el tímpano en segundos. Para proteger su audición, el Ministerio de Defensa le entregó tapones fabricados por la empresa estadounidense 3M, supuestamente diseñados para bloquear el ruido extremo.
Pero esos tapones, asegura hoy, eran un peligro silencioso.
“Desde el primer día noté que no ajustaban bien. Eran demasiado pequeños, se sentían flojos. Pero uno confía… creés que si te dan algo, debe ser seguro”, recuerda Rowlands.
Con el paso de los años, empezó a notar un zumbido agudo permanente. Al principio pensó que era pasajero, pero nunca desapareció. “Intenté moverme los oídos, frotar, todo… pero el sonido seguía ahí. No se va nunca”, dice.
Su médico le confirmó lo que él temía: tinnitus crónico, una lesión que podría haberse evitado con el equipo adecuado. “Eso te llena de rabia. Te arriesgás por tu país, confiás en tu equipo, y al final te dejan con algo que te roba el sueño cada noche”, comenta con frustración.
Miles de veteranos afectados por el mismo error
Lee no está solo. Más de 2.000 soldados británicos, entre activos y retirados, se han unido a una demanda colectiva contra 3M, acusando a la empresa de suministrar tapones para los oídos defectuosos que no ofrecían la protección prometida.
El caso se suma a un precedente histórico en Estados Unidos, donde 24.000 militares norteamericanos denunciaron a la misma compañía. En 2023, 3M aceptó un acuerdo de 6.000 millones de dólares sin admitir responsabilidad, insistiendo en que el producto “funcionaba correctamente si se usaba bien”.
Sin embargo, testimonios como el de Rowlands cuentan otra historia. “A nadie le explicaron cómo debían colocarse, y además se salían con facilidad. Era imposible que protegieran a alguien bajo fuego”, asegura.
Muchos veteranos, como él, sufren ahora pérdida auditiva y tinnitus, condiciones que el Ministerio de Defensa británico ha reconocido como frecuentes entre exmilitares. Solo entre 2012 y 2020, el MoD pagó más de 72 millones de libras esterlinas en compensaciones por daños auditivos.
“Es como un efecto dominó”
El tinnitus no solo afecta los oídos; altera todo. Rowlands lo describe como un efecto dominó devastador:
“No dormís, te irritás, se te complica concentrarte en el trabajo, y eso termina afectando también a tu familia.”
La condición lo llevó incluso a desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT), una carga emocional que se suma al ruido constante que lo acompaña desde hace más de una década.
Pero lejos de rendirse, Lee encontró una manera de transformar su dolor en propósito. Se convirtió en activista por los derechos de los veteranos, compartiendo su historia en TikTok, donde cuenta con más de 42.000 seguidores. Sus videos, en los que habla sin filtros sobre salud mental, audición y negligencia militar, acumulan cientos de miles de reproducciones.
“Muchos me escriben diciendo que viven lo mismo. Saber que no estás solo ayuda mucho. Pero esto no debería pasarle a nadie más”, afirma.
“Solo queremos justicia”
El veterano decidió unirse a la demanda tras conocer el caso en un centro de apoyo para exmilitares en North Yorkshire. “Sentí que me quitaban un peso de encima. No se trata de dinero, sino de justicia”, explica.
Su abogado, Tom Longstaff, del bufete KP Law, fue tajante:
“Nuestros clientes creían que su audición estaba protegida mientras arriesgaban sus vidas. Es justo que reciban justicia y compensación por el daño sufrido.”
Por su parte, la empresa 3M insiste en que mantiene un profundo respeto por las Fuerzas Armadas y que está dispuesta a defenderse ante los tribunales ingleses.
El Ministerio de Defensa británico, por su lado, asegura que sigue trabajando para reducir los niveles de ruido en el entorno militar y mejorar la calidad del equipo de protección auditiva.
Un silencio imposible
Lee Rowlands hoy vive con un sonido que nunca cesa. “Es como tener un grillo dentro del oído, todo el tiempo”, dice. Y aunque no hay cura para su tinnitus, su historia se convirtió en una voz potente para miles de veteranos olvidados.
“Nosotros hicimos nuestro trabajo. Ahora le toca al sistema hacer el suyo.”
Fuente: dailymail.co.uk

