Pensó que era tinnitus… pero descubrió otra extraña condición que lo hacía escuchar hasta el movimiento de sus ojos
Cada noche, cuando el silencio invade su habitación, Matt Ridout no encuentra descanso. En lugar de paz, lo acompaña un concierto interno de sonidos imposibles: un zumbido agudo, un pulso que sigue el ritmo de su corazón y, lo más desconcertante, un ruido áspero cada vez que mueve los ojos. – (Foto de freepik.com).
Matt, empresario de 42 años y residente del este de Londres, creía padecer tinnitus, ese molesto pitido o silbido que millones de personas en el mundo escuchan sin que exista una fuente externa. Pero, tras años de confusión y visitas médicas, descubrió que además sufre una condición poco conocida: autofonía, una alteración del oído que amplifica los sonidos internos del propio cuerpo.
“Escuchar cómo se mueven tus globos oculares es algo que no se puede explicar… suena como uñas rascando una funda de almohada”, cuenta Matt.
El ruido lo acompaña especialmente de noche, cuando el entorno queda en silencio. Para lograr dormir, necesita reproducir ruido blanco desde su teléfono, intentando enmascarar el caos dentro de su cabeza.
Tinnitus o autofonía: dos trastornos que se confunden
Aunque comparten síntomas, son diferentes. El tinnitus es una percepción sonora sin origen externo —un “error” en cómo el cerebro procesa el sonido—, mientras que la autofonía consiste en escuchar los sonidos corporales reales, pero a un volumen anormalmente alto.
El otorrinolaringólogo Gentle Wong, del Lister Hospital de Londres, explica que en la autofonía “los pacientes oyen su propia voz, respiración, masticación o pasos como si todo ocurriera dentro de un micrófono pegado al oído”.
En algunos casos, esta extraña amplificación se debe a un defecto en el oído interno llamado síndrome de la tercera ventana, donde se forma un pequeño orificio extra en el hueso que altera la presión y el flujo del sonido. Dependiendo del caso, puede tratarse incluso con cirugía.
Un estudio que da esperanza
Investigadores de la Universidad de Newcastle descubrieron que en las primeras semanas del tinnitus se observan cambios específicos en dos áreas del cerebro: la corteza cingulada anterior y el lóbulo parietal.
El doctor Abishek Umashankar, responsable del estudio, afirma que esos cambios abren la posibilidad de una “ventana de oportunidad” para intervenir antes de que el tinnitus se vuelva crónico. “Si logramos actuar a tiempo, quizás podamos silenciarlo antes de que el cerebro se acostumbre a ese ruido”, señaló.
Este hallazgo refuerza la idea de que el tinnitus no se origina solo en el oído, sino también en el cerebro, donde las neuronas pierden su sincronía natural y crean la ilusión del sonido.
Cuando el tinnitus tiene pulso propio
En el caso de Matt, su historia se complicó aún más. Además del tinnitus tradicional, desarrolló tinnitus pulsátil, un tipo que sigue el ritmo del latido del corazón. “Sentía literalmente cómo mi pulso sonaba dentro de mis oídos”, explica.
Según los especialistas, este tipo puede estar relacionado con problemas vasculares, presión arterial alta o incluso hipertiroidismo. En casos raros, puede deberse a una obstrucción o aneurisma, por lo que siempre requiere evaluación médica urgente.
Cuando los sonidos duelen
Matt también sufre hiperacusia, una sensibilidad exagerada al ruido que hace insoportables los sonidos cotidianos. “El ruido de las obras y las sirenas me paralizan”, dice. Situaciones comunes, como el tintineo de los cubiertos, se vuelven dolorosas.
Estas tres condiciones —tinnitus, autofonía e hiperacusia— se retroalimentan y pueden afectar el sueño, el ánimo y la concentración. No es raro que los pacientes sufran ansiedad o depresión.
Nuevos tratamientos y un rayo de esperanza
Aunque no existe una cura definitiva, hay terapias que pueden mejorar la calidad de vida. Matt probó tratamientos con ruido blanco, suplementos de magnesio y fisioterapia mandibular, ya que los médicos sospechan que su problema está vinculado a la articulación temporomandibular (ATM).
Uno de los métodos que más le ayudó fue el uso de un dispositivo de estimulación eléctrica llamado Velvet TMJ, que relaja los músculos de la mandíbula y el cuello, reduciendo el tinnitus pulsátil.
Además, surgieron terapias innovadoras como Lenire, un dispositivo que combina sonido y estimulación eléctrica de la lengua para reeducar al cerebro y disminuir la atención hacia el tinnitus. En ensayos clínicos, el 70 % de los pacientes reportaron mejoría.
Vivir con ruidos en la cabeza
Hoy, Matt comparte su experiencia en TikTok bajo el nombre “Living with Tinnitus”, buscando ayudar a otros a no sentirse solos. “A veces es desesperante, pero hay formas de controlarlo. Lo importante es no rendirse”, asegura.
Su historia es una muestra de lo complejo que puede ser el mundo del tinnitus y las afecciones relacionadas. Escuchar el propio cuerpo no debería ser un tormento, y aunque la ciencia aún busca respuestas definitivas, la investigación avanza más que nunca.
Quizás pronto, ese silencio tan anhelado por millones de personas deje de ser solo un sueño.
Fuente: dailymail.co.uk

