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“No puedo apagarlo”: la historia de Dougie y cómo el tinnitus cambió su vida cotidiana

Después de pasar años trabajando en la construcción y convivir con entornos ruidosos, Dougie sabía que el ruido podía ser dañino. Sin embargo, nada lo preparó para el tinnitus que hoy marca su día a día. Vive en Cambridgeshire junto a su esposa Sue, trabaja a tiempo parcial y sigue activo jugando al golf, pero el zumbido constante en sus oídos se ha convertido en un desafío del que no puede desconectarse. ( Imagen ilustrativa de Freepik.com ) .

El inicio del tinnitus coincidió con uno de los períodos más estresantes de su vida. Dougie padece EPOC y asma, por lo que durante la pandemia de COVID-19 debió aislarse estrictamente. Pasó semanas solo en una habitación, con su esposa alcanzándole la comida por debajo de la puerta. Poco después, sufrió un infarto y estuvo internado varios días, una experiencia que describe como especialmente aterradora en ese contexto sanitario.

Tras recuperarse, apareció un sonido agudo persistente en sus oídos. Al principio pensó que se trataba de algo pasajero, quizás un resfriado o presión acumulada, pero el ruido no desapareció. Con el paso del tiempo, el tinnitus se volvió más intenso y frecuente.

“Al comienzo era muy leve, casi imperceptible”, relata. “Después empezó a hacerse más fuerte, y creo que cuanto más lo escuchaba, más presente estaba”. En el último año, los episodios se intensificaron, hasta el punto de que en ocasiones el zumbido logra imponerse incluso sobre el sonido del televisor.

Dougie describe el tinnitus como algo difícil de explicar, pero encuentra una imagen clara: es como el sonido constante del agua de una manguera cayendo en una piscina. En los días buenos, el ruido es suave, casi tolerable. En los días malos, especialmente cuando hay estrés, el sonido se vuelve más fuerte y agudo, como si alguien apretara la manguera, generando una presión imposible de ignorar.

Mantenerse ocupado es una de sus principales estrategias. El trabajo y el golf le permiten pasar varias horas sin prestar atención al tinnitus. “Vuelvo a casa y recién ahí me doy cuenta de que no lo escuché en todo el día”, cuenta. El problema aparece en los momentos de silencio.

Las noches son especialmente complicadas. Para Dougie, el silencio absoluto no es descanso, sino todo lo contrario. Necesita algún tipo de sonido para poder dormir, por lo que suele acostarse con la televisión encendida. Esto obligó a modificar rutinas junto a su esposa, ya que ella prefiere dormir sin ruido, lo que reduce el tiempo que pasan juntos por la noche.

En ocasiones, el tinnitus lo despierta de madrugada. En la oscuridad y el silencio, el zumbido se vuelve abrumador y aparece la ansiedad. Para esos momentos, utiliza música suave o ruido blanco, como sonidos de lluvia, que le ayudan a calmarse. Cuando ni siquiera eso funciona, se levanta y busca distracción mirando programas de comedia. “Reírme me ayuda mucho. Siempre me gustó hacer reír a los demás”, explica.

Mirando hacia atrás, Dougie cree que su tinnitus puede estar relacionado con los años de exposición al ruido en la construcción. En la década de 1970, el uso de herramientas ruidosas sin protección auditiva era habitual. Hoy, destaca que la situación ha mejorado gracias a regulaciones más estrictas y al uso obligatorio de protección a partir de ciertos niveles de ruido.

Su mensaje es claro: “Protegé tus oídos. No querés vivir con un zumbido constante como el mío”.

Para Dougie, una cura para el tinnitus significaría un cambio radical: dormir mejor, reducir la ansiedad y recuperar momentos cotidianos junto a su esposa. Mientras tanto, insiste en la importancia de buscar ayuda médica y acceder a información confiable. “Te recuerda que no estás solo, y eso ya hace una gran diferencia”, concluye.

Fuente: rnid.org.uk