Hallazgos podrían dar comienzo a nuevos tratamientos para el tinnitus y la hiperacusia

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Los científicos descubren nuevos sensores de dolor en el oído interno que advierten de ruido peligrosamente alta.

Nuestra audición tiene un guardaespaldas en secreto, una conexión recién descubierto de la cóclea al cerebro que advierte del intenso ruido de entrada que causa daño a los tejidos y la pérdida de la audición.


Los científicos de Northwestern Medicine creen que este novedoso sistema de dolor del oído esta diseñado para protegerlo de ruido peligroso. Debido a que el oído no tiene las células nerviosas que normalmente detectan el dolor, necesita su propio sistema de alerta. Los hallazgos podrían marcar el comienzo de nuevos tratamientos para las condiciones auditivas dolorosas como tinnitus e hiperacusia.

Puede ser la razón por la que te tapes los oídos cuando un camión de bomberos o una ambulancia con su sirena activado se acerca. Los nervios que normalmente alertan al dolor, como tocar una estufa caliente, no están presentes en el oído interno, por lo tanto, necesita su propio sistema de alerta privado.

El descubrimiento puede ayudar a determinar la causa y el tratamiento de estas condiciones auditivas dolorosas como la hiperacusia, una sensibilidad excesiva y dolor de oído en respuesta a los sonidos cotidianos, comunes en soldados expuestos a los explosivos en el ejército, y el tinnitus, una persistente e incómodo zumbido en los oídos.

La vía, que los científicos denominan nocicepción auditiva (dolor), es diferente a la que transfiere información sobre el sonido al cerebro y le permite escuchar el canto de un pájaro o a un amigo lo ajeno. Esta vía está poblada por un único conjunto de neuronas activadas únicamente por los niveles nocivos o peligrosos de los ruidos. Los científicos no están seguros de si las neuronas se activan por la muerte de las células ciliadas (que detectan el sonido nivel normal como parte de la audición) o niveles de sonido simplemente peligrosas.

Es muy importante que su sistema tenga la protección de los sonidos dañinos”, manifestó el autor principal del estudio, Jaime García-Añoveros, profesor asociado de anestesiología en la Universidad Northwestern Feinberg School of Medicine.


“Cuando las células ciliadas sensoriales en el oído mueren, no vuelven a se repobladas, es por eso que la pérdida auditiva es irreversible. “Tienes que ser capaz de detectar sonido peligrosa de la misma forma en que sus células nerviosas advierten del peligro de poner su mano sobre una plancha caliente”

García-Añoveros también es un investigador en el Centro de Audición Knowles de Northwestern y miembro del Centro Oncológico Integral Robert H. Lurie de la Universidad Northwestern. El estudio se resaltará en Nature Reviews Neurociencia y fue publicado recientemente en la revista Current Biology. La investigación se realizó con ratones, y García-Añoveros cree que la vía tiene un equivalente en humanos.

A continuación, se quiere investigar la vía humana. La pérdida de audición es la enfermedad degenerativa más común en los seres humanos, debido a que estamos expuestos al ruido durante toda nuestra vida y estamos viviendo más tiempo, manifestó García-Añoveros.

El descubrimiento ofrece una nueva forma de ver las condiciones de audición dolorosa e intratable como la hiperacusia y acúfenos. “No sabemos cómo tratar estas condiciones debilitantes, y la comprensión de lo que la vía neuronal podrían estar involucrados es esencial”, expresó García-Añoveros.

“Si encontramos que en realidad son los síndromes de dolor en lugar de los síndromes de la audición, quizás podrían ser tratados eficazmente con medicamentos para el dolor como un analgésico actúa sobre el cerebro.” “Creemos que el dolor que estos pacientes sienten puede ser de una disfunción en este sistema el dolor del oído interno y similar al dolor neuropático”, explicó García-Añoveros.

El sistema de dolor podría desencadenar un reflejo autonómico protector tal como rigidez de los músculos del oído interno para reducir el nivel de sonido en el oído, subrayo García-Añoveros. O bien, podría causar una sensación de dolor que te hace llevar los dedos en los oídos cuando se está expuesto a un martillo neumático en una esquina.

A continuación, los científicos del noroeste quieren aprender qué partes del cerebro están involucradas en esta sensación. Quieren utilizar imágenes del cerebro para ver si las áreas del dolor se activan en el cerebro cuando los oídos están expuestos a ruidos fuertes.

Fuente: sciencedaily.com – Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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