Cuidado: estos 5 medicamentos comunes podrían estar dañando tu audición sin que te des cuenta
Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2025. Fuente adaptada: The Independent / The Conversation. Un riesgo silencioso que muchos desconocen
Aunque la mayoría de las personas asocia los efectos secundarios de los medicamentos con síntomas como mareos, náuseas o fatiga, pocos saben que algunos fármacos pueden afectar directamente la audición. Esta condición se conoce como ototoxicidad, un daño que puede alterar el funcionamiento del oído interno y causar pérdida auditiva, tinnitus (zumbido en los oídos) o incluso problemas de equilibrio. – ( Foto de freepik.com ).
Especialistas explican que el oído interno es extremadamente sensible. Cuando ciertos medicamentos alteran las células ciliadas de la cóclea o los fluidos internos del oído, el daño puede ser irreversible. Según estimaciones médicas, más de 200 medicamentos tienen potencial ototóxico, aunque no todos provocan efectos permanentes.
1. Antibióticos: los más conocidos por su efecto ototóxico
Entre los medicamentos que más preocupan a los expertos se encuentran los antibióticos aminoglucósidos, como gentamicina, tobramicina y estreptomicina, empleados para tratar infecciones graves como la meningitis o la sepsis. Si bien son fármacos que pueden salvar vidas, su uso prolongado o en dosis elevadas puede causar pérdida auditiva irreversible.
Estos antibióticos permanecen en el oído interno durante semanas, lo que significa que el daño puede continuar incluso después de suspender el tratamiento. Otros antibióticos, como la eritromicina, la azitromicina y la vancomicina, también han sido vinculados a alteraciones auditivas, especialmente en adultos mayores o pacientes con insuficiencia renal.
2. Medicamentos para el corazón y la presión arterial
Los diuréticos de asa, como la furosemida y la bumetanida, se utilizan ampliamente para controlar la hipertensión y la insuficiencia cardíaca. En dosis altas o administrados por vía intravenosa, pueden alterar el equilibrio de fluidos del oído interno y causar pérdida auditiva temporal o tinnitus.
Incluso algunos antihipertensivos, como los inhibidores de la ECA (por ejemplo, el ramipril) o los bloqueadores de los canales de calcio (como el amlodipino), se han asociado con problemas auditivos leves, aunque los estudios aún no son concluyentes.
3. Fármacos de quimioterapia
Los medicamentos utilizados en tratamientos contra el cáncer también pueden afectar el oído. Los que contienen platino, como el cisplatino y el carboplatino, son altamente ototóxicos y se emplean para combatir tumores de testículo, ovario, cabeza o cuello.
Hasta el 60 % de los pacientes tratados con cisplatino experimentan algún grado de pérdida auditiva, y el riesgo aumenta si también se aplica radiación cerca de la cabeza. Actualmente, los científicos investigan formas de reducir el daño auditivo sin afectar la eficacia del tratamiento.
4. Analgésicos de uso frecuente
Los analgésicos comunes —como aspirina, ibuprofeno, naproxeno y paracetamol— también pueden tener efectos sobre la audición cuando se consumen en dosis altas o de manera prolongada.
Un estudio reveló que las mujeres menores de 60 años que tomaban dosis moderadas de aspirina (más de 325 mg, entre seis y siete veces por semana) tenían un 16 % más de riesgo de desarrollar tinnitus. En el caso del uso frecuente de ibuprofeno o paracetamol, el riesgo puede aumentar hasta un 20 %, especialmente si se toman de manera habitual durante largos períodos.
Por suerte, en la mayoría de los casos, estos efectos desaparecen al suspender el medicamento, aunque no siempre ocurre así cuando el uso ha sido prolongado o sin supervisión médica.
5. Medicamentos antipalúdicos
Los fármacos usados para tratar la malaria o los calambres musculares, como la cloroquina y la quinina, también se han asociado con pérdida auditiva reversible y tinnitus. Estudios indican que entre un 25 % y un 33 % de las personas con pérdida auditiva habían consumido alguno de estos medicamentos previamente.
La hidroxicloroquina, utilizada en enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide, presenta un riesgo similar. Algunas personas recuperan la audición tras suspenderla, pero otras pueden sufrir daños permanentes, especialmente cuando el tratamiento es prolongado.
Mayor riesgo en ciertos grupos
Las personas con enfermedad renal, pérdida auditiva previa o predisposición genética son más propensas a sufrir ototoxicidad. También los niños y adultos mayores, o quienes consumen varios medicamentos a la vez.
Los expertos recomiendan no suspender ningún tratamiento sin indicación médica, pero sí hablar con el profesional de cabecera ante cualquier señal de alarma: zumbidos, mareos o dificultad para oír. En muchos casos, una detección temprana puede evitar un daño mayor.
Conclusión: la prevención es clave
La ototoxicidad sigue siendo un riesgo poco difundido, pero muy real. Estar informado y consultar siempre con el médico o farmacéutico puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y una secuela permanente. Si bien algunos medicamentos pueden ser indispensables para salvar vidas, conocer sus posibles efectos sobre la audición es fundamental para proteger uno de los sentidos más valiosos: el oído.
Fuente: independent.co.uk

