Vasodilatadores y hemorreológicos en acúfenos

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La cinarizina, la flunarizina, el nicardipino y el nimodipino son antagonistas del calcio. La cinarizina y la flunarizina derivan de la piperazina mientras que el nicardipino y el nimodipino son derivados dihidropiridínicos.

La cinarizina y la flunarizina tienen además actividad como antihistamínicos H1. Todos estos fármacos actúan como vasodilatadores, aunque nicardipino y nimodipino tienen un efecto vasodilatador más cerebroselectivo que los otros.

Los calcioantagonistas se encuentran entre los fármacos indicados con más asiduidad en pacientes con acúfenos; sin embargo, no se dispone de ensayos clínicos controlados y aleatorizados sobre su eficacia. El ciclandelato es un vasodilatador periférico que también ha sido ensayado para los acúfenos, aunque sin mostrar beneficio.

El misoprostol es un análogo semisintético de la prostaglandina E1, empleado fundamentalmente en el tratamiento de la úlcera duodenal y en la prevención de las lesiones gastrointestinales inducidas por antiinflamatorios no esteroideos por su capacidad para inhibir la secreción ácida gástrica por efecto antagonista sobre los receptores prostaglandínicos de las células parietales.

El misoprostol también tiene propiedades vasodilatadoras por lo que se consideró su uso en pacientes con acúfenos. Un primer estudio piloto controlado con placebo mostró una mejoría en la severidad del acúfeno en el 33% de los pacientes. Otro trabajo, también con una serie pequeña de pacientes, evidenció una mejoría significativa en la intensidad del acúfeno, pero no en cuestionarios subjetivos.

Estos resultados pueden ser prometedores, pero sin duda es necesario realizar ensayos con series más amplias de pacientes para obtener conclusiones definitivas.


La pentoxilina es un derivado de las xantinas con propiedades hemorreológicas, es decir, modifica la viscosidad de la sangre mejorando el flujo sanguíneo periférico. No ha mostrado ser eficaz en pacientes con acúfenos. Otros fármacos vasoactivos y nootropos empleados en la “insuficiencia cerebral” como el piracetam, los derivados ergóticos (nicergolina, dihidroergotoxina, dihidroergocristina), o los derivados de la Vinca, tienen una eficacia clínica al menos controvertida y no se dispone de ensayos clínicos rigurosos que apoyen su empleo en pacientes con acúfenos.

Fuente: “Acúfeno como señal de malestar” – Imagen de ribesweg en Pixabay


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