¿Realmente ayudan los suplementos o cambios en el estilo de vida a calmar el tinnitus?
En los últimos años, muchas personas con tinnitus han buscado alivio en suplementos, remedios naturales y cambios en la rutina diaria. La oferta es enorme y las promesas son tentadoras, pero no todo lo que se vende como “solución” tiene respaldo científico. De hecho, la evidencia sólida es mucho más limitada de lo que muchos imaginan. – ( Imagen de Freepik.com ).
Aunque existen suplementos muy promocionados para “reducir el zumbido”, solo un pequeño grupo cuenta con estudios clínicos que, por ahora, muestran resultados preliminares. Esto significa que podrían ayudar a algunas personas, pero todavía no existe un consenso firme entre los especialistas. Y, según algunos otorrinolaringólogos, es mejor evitar cualquier producto herbal o nutricional que prometa eliminar el tinnitus, porque la mayoría carece de estudios serios y de controles estrictos de calidad antes de llegar al mercado.
Además, no hay que olvidar un punto clave: así como ciertos suplementos podrían ayudar, otros pueden hacer exactamente lo contrario. Hay reportes de casos donde algunos productos empeoraron el tinnitus o incluso lo desencadenaron. Lo mismo ocurre con varios medicamentos de uso frecuente, como algunos analgésicos, antibióticos, antidepresivos o fármacos para bajar la presión.
¿Qué suplementos han sido evaluados?
Entre los compuestos más estudiados se encuentran:
- Pycnogenol (extracto de corteza de pino)
- Hierro
- Magnesio
- Melatonina
- Vitamina B12
- Zinc
- Manganeso
- Ginkgo biloba
- Glicina
- CoQ10
- Vitamina D
- Calcio
- PEA (palmitoiletanolamida)
- Aceites esenciales específicos, como el de helicriso
Los resultados varían mucho de persona a persona, y ninguno ha demostrado eliminar el tinnitus por completo. En el mejor de los casos, podrían reducir la molestia en situaciones puntuales, siempre bajo supervisión profesional.
También se analizan bebidas habituales como café, té y otras fuentes de cafeína, ya que algunas personas notan cambios en sus síntomas según su consumo.
¿Y qué hay de los medicamentos y la vacuna contra la COVID-19?
Existen estudios que investigan si ciertos medicamentos pueden influir en la aparición o aumento del tinnitus. Entre ellos aparecen:
- Antibióticos específicos
- Benzodiacepinas
- Analgésicos
- Fármacos para la presión arterial
- Inhibidores de la bomba de protones
- Medicación para la tiroides
También se han revisado reportes aislados relacionados con la vacunación contra la COVID-19. Hasta ahora, no hay evidencia concluyente que indique que las vacunas provoquen tinnitus, pero sí existen casos reportados que siguen siendo estudiados.
Incluso los edulcorantes artificiales están bajo investigación, ya que algunas personas informaron cambios en sus síntomas tras consumirlos.
¿Los cambios en la dieta o el estilo de vida ayudan?
Muchos afectados experimentan mejoría al modificar ciertos hábitos. Los cambios más mencionados incluyen:
- Reducir azúcar, sal o cafeína
- Aumentar fibra y alimentos frescos
- Hacer ejercicio regularmente
- Dormir mejor y mantener rutinas más estables
No existe una “dieta para el tinnitus”, pero sí patrones que parecen influir en la intensidad del zumbido dependiendo de cada caso.
Terapias y dispositivos que podrían ser útiles
Además de los suplementos y hábitos diarios, varias alternativas no farmacológicas han mostrado beneficios:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): una de las herramientas con mejor respaldo para mejorar la calidad de vida del afectado.
- Audífonos y generadores de sonido: útiles especialmente cuando existe pérdida auditiva.
- Generadores de ruido blanco o ambientes sonoros: pueden facilitar el descanso y disminuir la percepción del zumbido.
- Terapia de reentrenamiento del tinnitus (TRT): combina sonido y acompañamiento terapéutico.
- Sistemas de estimulación como Lenire o Duo: tecnologías en estudio que buscan modular la actividad cerebral relacionada con el tinnitus.
¿Los cambios de clima o las pruebas de audición afectan el tinnitus?
Algunas personas reportan que su zumbido se intensifica cuando hay variaciones bruscas en la presión atmosférica o después de una audiometría. Esto aún se investiga, pero hay teorías que apuntan a la sensibilidad del oído interno y a la manera en que el cerebro procesa el sonido.
Fuente: consumerlab.com

