Conociendo los Hábitos Cotidianos que Impactan en la Salud Bucal y Articular

Artículos

A menudo se señala al bruxismo como el principal culpable de los daños en el sistema masticatorio y la articulación temporomandibular (ATM). Imagen de katemangostar en Freepik.

Aunque este hábito de apretar o rechinar los dientes es un factor clave, existen otros hábitos aparentemente insignificantes que pueden provocar daños crónicos en la articulación.

Las posturas corporales desempeñan un papel crucial, ya sea al sentarse, estar de pie, escribir mensajes de texto o hablar por teléfono.

La posición correcta es esencial para prevenir contracciones en la columna, ya que la postura constituye el fundamento del movimiento y las funciones del cuerpo en su conjunto.

La cabeza, que pesa alrededor de 10-12 libras, debe mantenerse en la posición ideal para garantizar la relajación del cuerpo.

Según la Asociación Americana de Terapia Física, una postura correcta fomenta la eficacia en diversas áreas de la vida cotidiana.

Hábitos como mascar chicle con frecuencia, masticar hielo, introducir objetos en la boca y comerse las uñas pueden sobrecargar los músculos, llevándolos a la fatiga, el dolor y la disfunción.

Las posturas al dormir también son fundamentales, especialmente si el colchón no es ortopédico, tiene más de cinco años, o si las almohadas son demasiado altas. Aquellas personas que duermen boca abajo o de lado, sumado al bruxismo, pueden experimentar un efecto «twist» que provoca contracción y espasmos, especialmente en la zona cervical.

Defectos congénitos como escoliosis, osteoporosis, desigualdades en la altura de caderas o longitud de piernas, y disfunciones en el oído también pueden afectar la salud articular.

La posición de los dientes durante actividades aparentemente relajantes, como hacer ejercicio, manejar, leer o ver televisión, es esencial.

Es crucial estar alerta para evitar que los dientes permanezcan en contacto fuera de la masticación, ya que este contacto indebido puede generar tensiones musculares.

La posición de los hombros y la cabeza también influye en la relajación. En el diagnóstico de disfunciones articulares, es fundamental identificar las causas específicas y no limitarse a atribuir todo al estrés.

Las soluciones, como el uso de una guarda, deben ir acompañadas de terapias que aborden a fondo la situación y puedan extenderse a lo largo de semanas o incluso meses.