Científicos logran desarrollar una forma objetiva de medir el tinnitus

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Algunas experiencias de la vida son difíciles de describir, pero eso no las hace menos reales. En todo el mundo, hasta el 20 por ciento de las personas experimentan un zumbido o pitido fantasma crónico en sus oídos, conocido como tinnitus. Los sonidos, a menudo de tono alto, no están conectados a ningún estímulo acústico conocido y, en la actualidad, el diagnóstico depende únicamente de las experiencias subjetivas transmitidas por los pacientes. Ahora, los científicos en Australia creen que han ideado un método para “ver” la percepción del tinnitus en el cerebro, según un artículo escrito por CARLY CASSELLA, y publicado en el sitio web sciencealert.com en referencia a un estudio que fue publicado en PLOS One.

Podría ser la primera herramienta clínica objetiva para medir el tinnitus de una persona y un paso hacia la búsqueda de formas de tratar esta afección generalizada e incurable.

En los últimos años, los estudios de imágenes cerebrales tanto en animales como en humanos han demostrado que el tinnitus está relacionado con un aumento en la activación neuronal, así como con cambios en la conectividad dentro de ciertas regiones del cerebro. Aún así, solo con el advenimiento de la nueva tecnología nos hemos acercado a una evaluación adecuada basada en esta relación.

La espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS) es un instrumento no invasivo, portátil y prácticamente silencioso que permite a los científicos medir la actividad del flujo sanguíneo cerebral relacionada con el sonido mejor que nunca.


En 2014, fNIRS se utilizó por primera vez para medir las percepciones del tinnitus en el cerebro y los resultados revelaron un aumento de la actividad del flujo sanguíneo en la corteza auditiva derecha. La investigación clínica adicional que utilizó esta tecnología mostró una mayor actividad no solo en la corteza auditiva, sino también en las regiones no auditivas cercanas, como la corteza frontal y algunas áreas de procesamiento visual.

Recientemente, la tecnología incluso se ha utilizado para mostrar la mejora de los síntomas del tinnitus después de la estimulación transcraneal de corriente continua, un posible nuevo tratamiento en proceso.

En 2018, científicos de Australia demostraron que las señales fNIRS en la corteza auditiva reflejaban tanto la presencia como la intensidad de los sonidos fantasmas, lo que indica una forma válida de medir la gravedad del tinnitus.

Ahora, una actualización del mismo equipo registró las señales fNIRS y utilizó algoritmos de aprendizaje automático para clasificar a 25 personas con tinnitus en función de la gravedad de su afección.

En comparación con 21 controles sanos, los pacientes con tinnitus o zumbidos crónicos en los oídos mostraron una conectividad significativamente mayor entre las regiones temporal, frontal y occipital del cerebro en reposo.

Eso fue suficiente para que el algoritmo de aprendizaje automático midiera objetivamente el tinnitus con una precisión del 78 por ciento, según el análisis de probabilidad. Además, el algoritmo pudo diferenciar la gravedad del tinnitus con una precisión del 87 por ciento.

Al igual que en investigaciones anteriores, las imágenes mostraron una mayor conectividad en el lóbulo temporal-frontal, que se atribuye a la duración del tinnitus y el estrés, y una mayor conectividad en el lóbulo temporal-occipital, que de alguna manera está relacionado con la intensidad del sonido.

Esto sugiere que tanto el volumen como la molestia del tinnitus se pueden medir por separado en el cerebro. También respalda la investigación preliminar que muestra que el volumen percibido del tinnitus puede reducirse haciendo que el cerebro procese múltiples formas de información sensorial.

Cuando se sometieron a patrones auditivos y visuales en el estudio actual, las personas con tinnitus en realidad mostraron una actividad cerebral reducida.

Los autores piensan que esto podría deberse a una supresión de la actividad neuronal por demasiados estímulos percibidos, o un efecto de “robo de sangre”, en el que se envía un mayor flujo sanguíneo a las regiones corticales activadas a expensas de otras regiones adyacentes.

“Nuestros hallazgos muestran la viabilidad de utilizar fNIRS y el aprendizaje automático para desarrollar una medida objetiva del tinnitus“, concluyen los autores .

“Esta medida beneficiaría enormemente a médicos y pacientes al proporcionar una herramienta para evaluar objetivamente nuevos tratamientos y el progreso del tratamiento de los pacientes”.

Actualmente, el tinnitus no tiene una causa o cura conocida, y si bien existen algunas herramientas excelentes que se pueden usar para controlar los síntomas en algunos, las opciones son limitadas y realmente necesitamos más investigación para ayudar a las personas a enfrentar esta afección.

Entre las personas con tinnitus severo, las tasas de depresión y ansiedad son inusualmente altas , y el volumen de los ruidos fantasmas es una de las mayores quejas.

Es posible que una medición objetiva no cambie la realidad de muchos pacientes hoy en día, pero podría ayudar a los del futuro a obtener ayuda antes.

Además, si podemos utilizar estos cambios cerebrales aberrantes para comprender mejor el mecanismo subyacente detrás del tinnitus, podríamos encontrar una mejor manera de tratarlo en el futuro.

No está claro, por ejemplo, por qué el tinnitus está relacionado con la actividad cerebral asimétrica, aunque podría tener que ver con qué lados del cuerpo se perciben los sonidos.

También debe tenerse en cuenta que, si bien los autores afirman que se trata de una medición clínica “objetiva”, las calificaciones subjetivas del tinnitus aún debían utilizarse para dividir a los pacientes en grupos y comparar su actividad cerebral con la gravedad percibida.

“El tinnitus por naturaleza siempre tendrá un componente subjetivo” , admiten los autores , pero dicen que la medida actual es la más objetiva que tenemos.

El estudio fue publicado en PLOS One.

Vía: Science alert