Víctimas del atentado en el maratón de Boston, con secuelas auditivas reciben asistencia

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Hace tres años, en un ataque terrorista en donde murieron tres personas, entre ellas un niño de ocho años de edad, y mas de un centenar resultaron heridas, catorce de las cuales sufrieron la amputación de algún miembro, sin embargo una lesión invisible del cual quedaron sufriendo muchos sobrevivientes de las bombas en el Maratón de Boston del 2013 se suele pasar por alto: la pérdida de audición y tinnitus o zumbido en los oídos.

Pero esos problemas continúan persiguiendo a los que estaban cerca de las explosiones de ese día, y que todavía sufren el aislamiento, la frustración y el estrés de la lucha diaria para escuchar, incluso cuando sus vidas han cambiado dramáticamente en los tres años transcurridos desde la tragedia.


“La gente se ha casado o tenido hijos”, manifestó Shannon Silvestri, víctima, quien quedo con secuelas auditivas y esta como consejero de apoyo de los compañeros en la Comisión de Massachussets para sordos y con problemas de audición.

“¿Van a escuchar las primeras palabras de su hijo? Van a despertar cuando su niño llora? ¿Van incluso ser capaz de seguir una conversación sin sentirse perdido? “

Silvestri estaba cerca de la línea de llegada, ese día y sufre de pérdida de audición, tinnitus y de hiperacusia. Ahora el esta trabajando con el estado para encontrar y ayudar a los sobrevivientes del atentado de Boston con problemas auditivos.

Un estudio realizado en el año 2014, sobre 94 pacientes que sufrieron lesiones auditivas en los bombardeos encontró que la pérdida de audición, tinnitus y mareos asociado al daño auditivo eran continuos y generalizados seis meses después del suceso.

La comisión estatal ya ha estado trabajando con cerca de 100 de los heridos en las explosiones, proporcionando evaluaciones, referencias médicas, rehabilitación auditiva, y el acceso a la tecnología de la comunicación, servicios de traducción y apoyo de los compañeros, manifestó Patricia Ford, comisionado adjunto de programas y políticas para la comisión.

Sin embargo, cientos de otras personas más que fueron expuestos a las explosiones faltan ser diagnosticados, y los que ya han sido seleccionados debe ser reevaluado, ya que el daño auditivo puede ser difícil de detectar, expreso ella.

La Oficina de Asistencia a las Víctimas de Massachusetts, contrató recientemente a Stacey Walsh para reforzar el alcance de la ayuda. Walsh pasó los últimos años de trabajo con los sobrevivientes de las bombas del Maratón de Boston a través del Centro de Resiliencia de Massachusetts, un programa financiado por el gobierno federal para apoyar a las víctimas.


Walsh subrayo que para muchas víctimas las lesiones físicas graves, traumas emocionales y los ​​problemas de audición fueron las secuelas mas graves en el período inmediatamente posterior a los atentados. Algunas personas que sufrieron sólo daños auditivos, dijo, dudaron en pedir ayuda porque sus lesiones parecían relativamente menor.

Otros fueron aconsejados por sus médicos de que su audición podría volver a la normalidad. Sin embargo, los aislamientos provocados por los daños a la audición han tenido un profundo impacto en la vida de aquellos que lo vivieron, expreso Diane Crouse, ex administradora de casos en la comisión. Algunos incluso llegaron a abandonar a sus amigos y familiares, mientras luchaban para recuperarse de su trauma.

Uno de los supervivientes, un trabajador de servicios sociales, tuvo que dejar su trabajo porque ya no podía entender a sus clientes, manifestó Crouse. “Si una persona es sorda o con problemas de audición desde una temprana edad es diferente ya que tienen la ventaja de haber aprendido a vivir con ello”, manifestó “Pero sin embargo cuando esto ocurre de manera repentina, es muy, muy devastador. . . . No se puede seguir el ritmo de la conversación, el afectado se siente enojado, triste y dejado de lado”.

Tres años más tarde, algunos supervivientes apenas están comenzando a darse cuenta de que tienen pérdida auditiva, siguió diciendo ella, los daños en la audición puede ser sutil, y puede cambiar con el tiempo. Otros han comenzado a aceptar que su audición no van a volver a recuperar.

El viernes en el aniversario de los bombardeos, la comisión ofreció pruebas de detección de audio gratuitos a los supervivientes en el Old South Church, donde se celebró un servicio interreligioso. “Vi a personas que se sentían visiblemente afectado”, expreso Walsh.

Los audífonos pueden ayudar muchísimo y mejor aun cuando las personas saben usarlos correctamente. Los dispositivos como luces intermitentes se pueden instalar en sus casas y a la señal del teléfono o timbre de la puerta. Los asistentes pueden ayudar a la gente afectada a entender lo que se dice en las reuniones de empresa y en otras situaciones.

El simple hecho de apoyo de otras personas que han pasado por lo mismo puede ser reconfortante, manifesto Silvestri. “¿Quién mejor que nosotros mismos para ayudarnos mutuamente?”, subrayo David Fortier de Newburyport, quien estaba cerca de la línea de meta del maratón cuando la primera bomba estalló y cuya consecuencia fueron los daños auditivos en ambos de sus oídos y algunos problemas con el equilibrio.

Un programa en el Massachusetts Ojos y Ear Infirmary le ayudó a evaluar sus opciones para salir adelante. Ahora tiene un perro de servicio, un labradoodle llamado “Zelanda” que le ayuda a mantener el equilibrio cuando necesita un poco de apoyo, por ejemplo mientras ata su zapato.

Fuente: https://www.bostonglobe.com